Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 8 de diciembre de 2016

ULRICH SCHNAUSS. "A strangely isolated place" (2003)


Posiblemente "A strangely isolated place", el segundo disco de esta banda germana sea su mejor trabajo, el más redondo, el más eficaz y duradero en la mente de los años por sus depuradas formas de crear un shoegazing de ensueño, acogedor, alabando olas de vibración interna mientras los mares indómitos se rinden entre vahos y confort.

"Gone forever", la primera, es el señuelo, la ocasión perfecta para nadar entre éter. Luego vienen salpullidos danzarines como "On my own" y mapas celestes donde plantar tus suspiros mientras piensas en toda la exquisita obra de My Bloody Valentine o Cocteau Twins, "A letter from home".

Ulrich Schnauss siempre supieron crear ambientes para dar rienda suelta a su inspiración, para helar la música elecrónica, ("Clear day") o para instrumentalizar mediante climas sonoros tranquilos una idea sobre como pervivir en el shoegazing a pesar del avatar de los tiempos y de la infinitud de bandas que se agarraron al estilo ("Blumenthal").

"A strangely isolated place" tiene de todo para el goce, para la reflexión perfecta, para alucinar con sus formas de calma y lirismo. Me alucina "In all the wrong  places" y la que titula el álbum es como un caramelo de esos que por mucho que este en la boca no se va el sabor. Queda la esencia, el vapor, la electricidad contenida, las cadencias que vienen y van, la música perfecta para soñar.


martes, 6 de diciembre de 2016

GONJASUFI. "Callus" (2016)


Flying Lotus fue quien animó al rapero Sumach Ecks a convertirse en Gonjasufi y cambiar su piel, su ropaje de rimas por una cajón desastre donde cabe desde posiciones neohippies como "Your maker", apuntes de post punk, "Maniac Depressant" o electro ceñido con rabia en "Afrikan Spaceship".

Para la confección de este disco Ecks llamó al antiguo guitarra de The Cure, Paul Thompson, que colabora para que el trabajo no sea algo disgregante,  a caballo de la nada más absoluta. En este tercer disco como Gonjasufi, los 19 temas del cd se pasan rápido, dejando notas a ras del camino,

Me gusta la oscuridad de "Carolyn shadows", la extrañeza pop de un himno para los orates como es "Ole man sufferah". Suena el sitar en "Greasemonkey", en "The kill" te ves perseguido por la perversión, y hay hasta momentos delirantes como "Krishna Punk".

"The conspiracy" es un entramado sónico cargado de secuencias, de programaciones, avalancha de rubor mientras se prepara la pista para que suene "Polstergeist" y su inflamada sensación de angustia vital aderezada con psicodelia setentera.

En "Devils" se deja lleva de nuevo Sumach por la electrónica, para en "Surfinfinity" volver a las cuevas de las oscuridades profundas donde todo cabe si no lleva atisbo de luz. La canción más larga del disco "Shakin parasites", la más extraña y visceral del lote.

Un disco complejo de escucha relajada y con tiempo. No entra a la primera. Tampoco es la intención de este artista acostumbrado a vivir entre aristas musicales. Para terminar "Last nightmare", el punto y final de una carrera sin fondo para acabar.


domingo, 4 de diciembre de 2016

THE UNFINISHED SYMPATHY. "Rock for food" (2004)


En el haber de los desaparecidos The Unfinished Sympathy siempre estará que fue la única banda hispana que grabó una sesión con John Peel. Ahí queda eso. Méritos suficientes para que el grupo aparezca por estas páginas que gustan de recuperar del ayer escozores musicales, volutas de rock que viajan en el tiempo para prenderse de esta ánfora de querencias de buenas sensaciones.

El disco comienza con la impactante "Rainfrogs", hit seguro para un grupo que vivió sin excesos su forma particular de habitar en Bcore, sin estridencias, con maneras tradicionales como "This living killing" o como el bazoka emocional del tema que titula el cd.

A The Unfinished Sympathy les gustaba pararse en el pop y urgarse el pelo con melodías adictivas como "The loveless curse" para rozar también la electrónica, en "Safe and sound". Cuando más me gustan es cuando divagan y exploran ritmos de vaho, latidos de glorias, ("The ocean's overflowed"), o cuando hacen del emocore su bandera de coraje, "You've got  a long run".

Suenan cuando quieren agresivos con matices, como en "Elevenem", pero cuando más sueltos están es cuando pernoctan en salas de incomunicación glaciar, donde ponen a pasear su seísmo controlado, su rock inflado de melodías, ("Topograhic report"). En el año 2009 se disolvieron pacíficamente con el disco "Avida dollars". Este "Rock for food", entre lo mejor de su corta carrera.


jueves, 1 de diciembre de 2016

THE WEDDING PRESENT. "Going, going" (2016)


The Wedding Present y Pixies. Pixies y The Wedding Present. Mis dos grupos favoritos (los Pixies, claro esta, los de antes). Han pasado ya un huevo de años, pero aun me acuerdo donde me hice con el vinilo de uno de los grandes discos de toda la historia del rock de The Wedding Present, "Seamonsters".

Era una tienda que estaba en Arguelles, en los bajos, y fue la primera vez que la visitaba. Me deje llevar por las sugerencias del dueño que me dijo que eran la ostia. Y sí, desde que llegue a casa y empezaron a sonar los primeros acordes de "Dallience", me puse como un orate furibundo a bailar en mi habitación mientras mi madre aporreaba la puerta.

Joder,como ha pasado el tiempo. Desde entonces no me he perdido ningun trabajo del David Gedge, tanto como los Wedding como Cinerama. Esos arreones eléctricos del "Seamonsters", esa desesperación en las guitarras, (Steve Albini estaba en los controles), ese drama punk y esa corriente de electricidad sin posibilidad de control, me hechizaron desde el primer momento. El vinilo aún conserva las cicatrices de tanto pinchazo redentor.

2016 nos ha traido de nuevo a The Wedding Present,  con 20 temas ni más ni menos, y con un DVD confeccionado durante un viaje que hicieron por EEUU. Todo descomunal, todo exagerado, todo bestial.Y eso que la cosa comienza como si no fuera con ellos. Los cuatro  primeros temas son una postal que casi parece post rock. Ambientales, tranquis.

Pero cuando suena "Two bridges", donde su nueva incorporación, el guitarrista Samuel Beer Pearce estrangula las cuerdas en un final apoteósico y te das cuenta que todo sigue igual. Porque el cd tiene todo lo reconocible de The Wedding Present; la ternura que te ahoga de "Little silver", himnos como "Bear", o estallidos punks como la salvaje "Secretary".

Para acabar el año no hay nada como una borrachera de The Wedding Present, llenarnos de los humores de David, poner la cadena de música a prueba requeriéndola unos buenos kilos de megatones eléctricos. También la bajista Katherine Wallinger y su acompañamiento vocal, hace que temas como "Birdnest" crezcan como en los mejores tiempos.

No paro de danzar cuando suena "Kill devil hills", me quito legañas en el dni, borro con goma de mascar los años que tengo, e intento hablar con el espejo de tu a tu. Sí, parece que los años se paran, que ofrecen una dádiva en forma de paréntesis, de como mediante la evocación se llega a viajar en el tiempo, a reproducir lo que ya parecía olvidado.

Ahora toca "Bells", y su rutilante sabor noventero, y la guitarra fabricando esporas radioactivas sin control pero con delicadeza. Brillante, de principio a fin, disco para saldar cuentas, para mitigar la necesidad que tenemos de energía y emoción a raudales.

Aquí no hay empacho posible. Todo se disfruta de principio a fin. Hasta ese inicio de piano de "Emporia" que acaba en una andanada casi grungre.Y como siempre, esa chuleria que te hace danzar entre las brasas de la conmoción ("Lead"), aperitivos para dar y tomar, brevaje para quitarnos el mal cuerpo, zarpazos que nos dejan bellos tatuajes perforadores de lírica ("Ten sleep"),  y lecciones para todos los que quieran hacer del sonido de las guitarras saturadas con rocío el principal eje para la conmoción ("Wales").

Para terminar "Rachel" y los diez minutos de "Santa Mónica", orfebrería devoradora, catarsis que rebaña corazones, un lugar desde ya para que tengamos a "Going, going", el noveno disco de The Wedding Present como uno de sus mejores trabajos.

Ayer saque de nuevo "Seamonsters" de su estuche dormilón. Sigue impertérrito el avance de los dígitos del calendario. Suena como la primera vez. Los necesarios calambres no pierden intensidad, sólo la disminución de éstos nos ofrece la evidencia del paso de las estaciones. Nos estamos haciendo mayores. Pero mientras nos quede la alegria de la emoción, los disparos de fiebre radioactiva que nos provoca el arte entendido como un medio de transgresión personal, aun tenemos muchas fuerzas que gastar reventándonos tímpanos, fabricando por momentos burbujas de agitación eterna.



martes, 29 de noviembre de 2016

TOUCHÉ AMORÉ. "Is survived by" (2013)


Esperando en breve la llegada a mi domicilio de su ultimo trabajo, recupero "Is survived by", discazo de uno de los combos que pone en la actualidad por méritos propios el post-hardcore más vivo que nunca

En este su tercer disco, los norteamericanos empiezan dando fuerte con la seminal "Just exit", para que los gritos de las entrañas crujan los cielos en "To write content". Lo bueno que tienen Touché Amoré es el cuidado por la melodia, por el dolor del alma. "Anyone/anything" es toda una virguería, un cruce de aspavientos brutales con parones en la canción para dar cabida a frenazos que cogen impulso y se tiran por los balcones de la ansiedad.

Jeremy Bolm, el vocalista del grupo, se deja el pellejo en esta colección de 12 tracks que en media hora te hace palidecer electricidad, subir el volumen, cacarear guitarras. "Harbor" y sus escozores, temblor que viene y se queda, gruta donde se retuercen los ánimos, donde se caen por el cadalso de la vitalidad, paroxismo que chillan que revientan luces.

Touché Amoré lo hacen todo bien. Se enredan como en "Kerosene" en lamentos que vibran y recrudecen el ansia de rebelión y en tan sólo un minuto y poco, en "Blue angels" dejan pistas para que el post-hardcore siga armado hasta los dientes de adrenalina, locura, guitarrazos y armazón melódico.

Para casi el final, lo mejor. "Non fiction" juega a las cartas con el emocore. Que comienzo tan perfecto, que delicadeza, como suenan y como barruntan las lágrimas, que manera tan voraz de depredarnos con su fragilidad de mentira. Como si los Sunny Day Real Estate hubieran vuelto de las catacumbas para darnos fuego venenoso. Porque la canción es un himno, una de esas tonadas que te emborrachan los sentidos y que sin un segundo de parada se ensambla con "Steps" y su hardcore puñetazo en el vientre.

El punto y final, la que titula el cd, otra joya para guerrear contra la amabilidad de la calma, contra la arrogancia de los que van de pose. Ya cuento los dias para la llegada de "Strage four" (2016). Mientras tanto, me endurezco con "Is survived by" y sus colosales momentos de efervescencia anímica.




domingo, 27 de noviembre de 2016

PLURAMON. "Dreams top rock" (2003)


Menuda pasada que fue el disco de Marcus Schmickler, con sus Pluramon. Puro shoegazing en toda regla, al dictado. Además con la compañía de Julee Cruise, la cantante que nos acunó camino a la perdición en Twin Peaks.

Suena la planeadora "Time for a lie" y las emociones al límite están aseguradas gracias a la volatilidad de un proyecto que tiene en el feedback su principal arma para embaucarnos. "Noise academy" es todo una provocación, un envoltorio venenoso, un guiño a My Bloody Valentine, serpenteando pop para hipnotizar voluntades, rayos y penumbra, escozor del amor.

"Flageolea" es un cachito de jazz de club noctámbulo, de esos que llenaba David Lynch en sus películas tan raras. Mucho neón, mucho estrabismo emocional, mucha oscuridad sanadora. Me quedo anodadado cuando Julee se pone fresas en la garganta en "Have you seen Jill", y cuando de nuevo revuela sobre nosotros el espíritu de la banda de Kevin Shields, en la potente "Hello shadow".

Retazos románticos en "Difference machine"  y en "Time-Catharsia MX", Marcus se ve con fuerzas para poseernos con unos minutos de electrónica para acabar la partida con "Log", bello resumen de este trabajo que posee todas las cualidades para enmarcarlo como uno de los brillantes discos de shoegazing que podamos recordar. Para tenerlo muy cerca del "Loveless".


viernes, 25 de noviembre de 2016

TINDERSTICKS. "Can our love...." (2001)


"Can our love" fue el quinto disco de estudio de esta emocional banda, el disco que tiene quizás una de las mejores canciones que han compuesto los chicos de Stuart Staples en su dilatada carrera, la inicial "Dying Slowly".

Con este trabajo, cada día fue haciéndose más patente en el sonido de Tindersticks, la presencia de un soul , cinemático, espabilado y a la vez melancólico, como en "People keep comin'around", acompañado Staples a la voz por el violinista Dickon Hinchliffe. Pura sinergia colosal.

Es una delicia como suena el tema que da titulo al lp, con esa guitarra negra, con la garganta siempre rota de este proveedor de aflicciones al por mayor. Y que decir de la ternura que despide la portada. Todo casa para ponerte en casa rezagado de la calle, darle al play y dejarte acunar por las veleidades tranquilas de una banda que siempre lo ha bordado.

"Sweet release" es densa, cortante, te asfixia con las inclemencias vocales, vaticinio de grandes verdades, acopio de una banda sonora de densidad para bailar arcoiris a la luz de mil condenas. Los conoci con su primer disco y no les he perdido la pista desde entonces. Mi favorito siempre será su segundo "Tindersticks II" (1995) , pero nada hay de despreciable en una carrera jalonada por muchos momentos cumbres.

Ahora estoy con "Don't ever get tired", y no puedo reprimir el gusto, la sensación de buen hacer que siempre ha tenido Stuart, esa sensibilidad exacerbada, esa lírica coagulada mientras los abrazos se despiden del calor. Todo un punto.

Para el final, otras dos gemas "No man in the world" y la voraz "Chilitetime", puro arrecife donde encallar nuestras voluntades de tristezas felices. Tindersticks, apuesta segura, caballo siempre ganador.