viernes, 25 de mayo de 2018

ALCEST. "Shelter" (2014)


La evolución musical de Alcest les ha venido bien. La banda francesa que empezó en sus primeros discos apostando por una especie de black metal extraño y atmosférico, ha ido puliendo su sonido hasta llegar al shoegazing.

Y es en este "Shelter" donde más acusada es la presencia de esos sonidos que se mueven en un mantra de burbujas.Si ya nos dieron pistas en su anterior disco "Les voyages de l'âme" por donde iban a ir los tiros, con sólo ponerte la cristalina "Opale", te das cuenta del cambio de timón agradable que han tenido los galos.

"La nuit marche avec moi", es una crisálida donde el duo Neige y Winterhalter hacen las delicias del escuchante con su armazón lírico para apabullar la calma. "Voix serenes" es una balada del espacio sideral,  un vaho balsámico donde arrullar voluntades y "L'eveil des muses" con ese final desgarrado, hace subir más aun la percepción de que estamos ante una gran banda.

Shoegazing que mira a Slowvide sin perder de vista las reflexiones personales de una banda que proviene del metal ("Shelter"), shoegazing para aclararte las ideas, para posarte sobre el silencio, para disfrutar entre haces de apabullamientlo ("Away"), o deliberar entre diez minutos de rubor de olas ("Délivrance").

"Shelter", un buen disco, un conjunto de canciones repletas de síntomas para soñar, para escrutar cielos y sombras aleatorias.



miércoles, 23 de mayo de 2018

TONY ALLEN. "The source" (2018)


Jazz. Jazz. Otra vez. El bateria nigeriano, compañero de viaje de Fela Kuti, creador del afrobeat, ha decidido desde su residencia en Paris, regalarnos los oídos con un discazo de jazz. De esos que te abordan y te dejan noqueado.

Basta con darle al play y escuchar la inicial "Moody boy", para comprobar que las pulsiones del veterano músico siguen intactas. Rodeado de una monumental banda  (Damon Albarn a los teclados) es el primer disco que graba Allen para el label Blue Note.

Jazz y Afrobeat, todo en 11 temas que sirven para que los músicos se explayen conciezudamente en un artesanal crisol de ritmos que te enganchan y te llevan ("Bad roads").  Jugando con los sonidos caracteristicos del sello Blue Note, standards jazz, y dando la mano a toda esa propagación rítmica del afrobeat ("Cruising" y "One fire"), el disco es una auténtica pasada.

Los ecos africanos te dejan sin aliento en "Tony's blues" y "Wolf eats wolf" es un autentico tour de force compositivo, el grupo sincronizado, el jazz latiendo en reflexivas colisiones que en la maravillosa "Push and pull", te dejan sin aliento.

En la parte final de este apabullante recorrido, dos gemas para subir el volumen, para flipar con la sección de vientos: "Ewajo" y "Life is beautiful", un crisol explosivo de fusión, embargo y encantamiento. Para no perderse este pedazo de disco, delicioso, atemporal, de un músico portentoso.



lunes, 21 de mayo de 2018

DIVISION OF LAURA LEE. "Black city" (2002)


Qué bien sonaban este grupo sueco comandado por Per Starlberg. Con "Black City" empezaron su andadura que terminó en 2013, con el también interesante "Tree". Su primer disco es una caja de sorpresas de estilos, de fugas radiocativas, de formas de tratar el rock.

Desde el inicio indie, casi british, de "Need to get some", hasta el post hardcore de "We've been planing this for years" o los guiños nada disimulados a Stooges, en "Number one", Division of Laura Lee lo bordaron.

Y creo que no sería justo encuadrarles en ese cajón desastre y aburrido que fue el stoner rock, estilo que tuvo al norte de Europa como epicentro de bandas más bien coñazos. Division of Laura Lee, jugaron en otra liga.

No se les cae los anillos cuando se relajan y crean sensaciones casi psicodélicas como "Trapped in" o "I guess i'm healed", aunque a mi personalmente me gustan cuando sacan la bilis que llevan dentro y te topas con canciones que suenan a Gilrs Against Boys, ("The truth is fucked"), o a a Fugazi, como "Pretty electric".

Se vuelven punks en "Second rule is", y terminan con una acercamiento muy personal a Shellac con "Wild and crazy". Una buena manera pues de empezar un lunes, subiendo volumen, radiando crispación.


jueves, 17 de mayo de 2018

A PLACE TO BURY STRANGERS. "Exploding head" (2009)


Después de la pesadilla que supuso el comentario del desastroso disco de The Men, me quito el más sabor de boca recuperando un pedazo de disco de una banda que ha actualizado el shoegazing en estos tiempos actuales.

"Exploding head", vino después de su cd homónimo, una dedicación abierta y sincera al mundo del feedback de los hermanos Reid de los Jesus and the Mary Chain. Con este segundo álbum la banda subió el listón. "It is nothing" podía nacer de cualquier disco de My Bloody Valentine, con sus distorsión en medio de burbujas, con sus sombras reptantes.

Para el segundo tema, "In your heart", el ruido y la melodía se alían con la oscuridad en una maravillosa sensación provocadora de subir el volumen de tu reproductor. El trío de Brooklyn es una auténtica batidora de sonidos provocadores, de luces que hieren, de noise que se perpetua en dolor y rabia ("Lost feeling" o la tremenda "Dead beat").

La mirada a los ochenta aparece con el himno "Keep sliping away", para en "Ego death", continuar esa contienda donde los decibelios se hacen los dueños y señores de un minutaje repleto de golpes demoledores donde se fabrica hecatombe y bilis ("Ego death").

Siguen sonando a su manera un poco a los Jesus, "Smile when you smile", pero siempre con personalidad propia, con identidad y pose, con garra y fundamentos. Te rallan en "Everyting always goes wrong" y la que titula el cd vuelve a posicionarse a los lomos de esta vez The Cure (ese bajo, ese bajo...) para sentirse de nuevo ganadores.

Recientemente han sacado trabajo, "Pinned", al cual tendremos que prestarle atención y minutos. Por el momento, sigo moviéndome sin parar con este "Exploding head". Juventud, suspiros eléctricos y mucha, mucha electricidad. Buena banda estos A Place to Bury Strangers.


martes, 15 de mayo de 2018

THE MEN. "Drift" (2018)


Hacía tiempo que no me sentía tan estafado por la compra de un disco. Y eso que los anteriores trabajos del cuarteto neoyorkino comandado por Mark Perro, eran de todo menos previsibles (sobre todo "New moon" (2013) y "Open your heart" (2012)).

Pero este "Drift" es una auténtica calamidad. Aquí no encontramos nada su antigua propuesta arriesgad; de noise, de punk salvaje con ondas country. 9 canciones para olvidar echando leches, para no perder el tiempo, para obviar a la vuelta de los días.

En "Maybe i'm crazy" quieren pasar por Wire y les sale un truño monumental; "When i held  you in my arms" parece de esas canciones que se escuchaban en los años 70 en las emisoras yankies, baladita inerte y pueril. En "Secret light" juegan con la new wave y en "Rose on top of the world" tenemos que darle a toda ostia al play para llegar a "So High", una folk song atribulada, con armónica oxidada, otra patata.

Se salva por los pelos la aguerrida "Killed someone", la única con nervio del cd, aunque ya lo hallamos escuchado mil veces. "Sleep", es eso , para dormir en medio de una buena andanada de pesadillas y "Final prayer" es un quiero y no puedo. Para finalizar "Come to me", otra vuelta añeja al pasado en una psicodelia absurda y tediosa.

Hacía tiempo que no aparecía por Discos Pensados un mal disco. La verdad es que no es nada agradable escribir criticas como ésta, pero sí necesarias ante tal cantidad de despropósitos. Al mes que viene, en la compra mensual de música, escrutaré bien mis futuras adquisiciones. Después de este desastre, más vale estás prevenido. "Drift", música para olvidar.


domingo, 13 de mayo de 2018

HEATLH. "Get color" (2009)


Si con el primer disco que sacaron en el años 2007, "Healt", ya nos pusimos sobre la pista de esta banda de ruidistas con propensión a crecer evolucionando entre mantras de electrónica y guitarras saturadas, en este segundo, "Get color", bajaron un poco la mano apretada sobre tu cuello para que podamos respirar algo de aire.

Y les salió redonda la jugada. "In heat" es la primera parada en este viaje de ruido amable, donde "Die slow" juega con la tecnología y las voces a una escondite liviano. En "Nice girls", se ponen serios de verdad, la batería atrona, el ritmo se acerca a un shoegazing espasmódico, condimentando con baba y rabia.

El cuarteto de Los Angeles, decidieron acercarse a su manera al concepto pop, pero desde su prisma maquiavélica y brutal. Así salen cosas como la difícil "Death+"  o la maravillosa "Before tigers", con un feedback que se enrosca en letanías de bruma y suspiros que dan miedo.

En apenas media hora se ventilaron este disco. Y es que la cosa merece la pena. Punk es "Severin" por su actitud y por esa disonancia que se acerca al noise. Como la vertiente gamberra de "Eat flesh" condensando su vitalidad en un buen puñado de minutos que les acerca a una versión abrupta de Moonshake

Electrónica extrema en "We are water" para acabar con "In violet", la mas certera del disco, una buena forma de seducirnos a traición. "Get color", una valiente y sinuosa propagación de art pop que te deja perplejo y sin palabras. Y eso es lo que importa cuando buscamos algo que nos impacte.


jueves, 10 de mayo de 2018

HOT SNAKES. "Jericho sirens" (2018)


Viendo la portada del disco de los ya veteranos Hot Snakes, parece que vamos a toparnos con un lp de surf punk o algo parecido. Pues no, Hot Snakes, haciendo honor a su carrera, siguen tirando por la carretera del post hardcore, donde es fácil violentarse con la fuerza de las guitarras, y con el empaque melódico de sus temas siempre peligrosos (el inicio con "I need a doctor" no puede ser más brutal).

Tras su aparición en algún festival en 2011, llevaban desde el 2004 sin editar disco, ("Audit in progress"), y la verdad es que la espera ha valido la pena. Sub Pop, el sello que vio nacer el grunge, es la casa donde Hot Snakes han elegido para realizar una auténtico festín de electricidad y fuerza, de detonación y rabia, ("Candid cameras").

Swami John Reis y sus chicos no se cortan cuando hay que acercarse al punk ("Why don't it sink in?"), o cuando hacen pequeños himnos para subir el volumen trotando demolición, como en la brillante "Six wave hold-down". Y es que para algo ha servido que entre sus miembros haya músicos que han estado en Drive Like Jehu y Rocket from the Crypt.

La que titula el cd, también tiene una ejecución que parece acercarse al emocore, para en "Death camp fantasy" continuar con brío y potencia pero con un deje melódico que les da más sensación de triunfo. La verdad es que la media hora que dura "Jericho sirens" pasa en un suspiro.

"Having another?" es otra perforación amable en tu cerebro de hardcore embrutecido y sagaz y "Death Doula" es puro stoner con lija y serrucho. "Psychoactive" es punk desgarrado con rosas y el final con "Death of a sportsman", es la mejor manera de golpear con vehemencia y rabia.

Hot Snakes han vuelto. Aquí no hay olas, ni tablar de surf. Aquí hay un sonido abrasador, post hardcore de altura para combatir el tedio en estos tiempos de tanto hastío.