domingo, 5 de octubre de 2014

HAUSCHKA. "Abandoned city" (2014)


Al alemán Volker Bertelmann se le puede considerar como uno de los más dignos sucesores de John Cage. Volker reconstruye el minimalismo con el piano como objeto donde se suceden sucesivas transformaciones de sonidos, como principal arcilla donde esculpir un tejido sonoro que juega con la electrónica y que levanta el vuelo con un potente armazón.

Como los esqueletos de edificios que salen en la portada del disco, Volker y su proyecto Hauschka, desde la martilleante "Elizabeth bay" que da comienza a este espectaculo, te ves seducido por la puesta en escena de este dramaturgo del piano.

"Abandoned city", construido tras el primer hijo de Volker, es una gozosa experiencia que navega entre la lírica con artificios tecnológicos ("Prypyat"), himnos que especulan con la ingravidez repletos de percusiones para soñar ("Thames town") o clasicismo repleto de tristeza ("Who lived here?").

"Craco" es una caracola donde poder embadurnarte de pasión, aromas intempestivos de fragancias intimas, caligrafía para el alma desde un paisaje a construir. El piano es el pincel, la mueca en el destino, las aves que migran hacia lugares donde el sol revierte la incomodidad del frío eterno. Las teclas esparcen rocío el campo se llena de crías de susurros y la nostalgia se jacta de ser el asilo de los sentimientos.

También hay sitio para pequeñas recreaciones que nos recuerdan bastante a Nyman, "Barksville," para terminar la andadura de este "Abandoned city" con "Stromness" otro lujazo intempestivo de viento que araña cielos.

Una buena manera de retozar entre caligrafía de sueños este "Abandoned city". Nuevo clasicismo con gotas de repetición sensitiva. Un gozo.



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