lunes, 26 de junio de 2017

FURSAXA. "Mycorrhizae realm" (2010)


Desde el año 2004, lleva Tara Burke con este proyecto llamado Fursaxa, donde da rienda suelta a sus querencias por la música antigua, por el folk que se desarrolla a traves de sonidos medievales, renacentistas, donde es posible viajar con tan solo cerrar los ojos y verte impregnado por esa ola de conmoción que te produce la escucha de temas como los iniciales "Lunaria exits the blue lodge" o "Poplar moon".

Fursaxa es todo espiritualidad, es psicodelia sin estridencias, son volutas al viento que se disgregan en ácidas concentraciones de éter, donde los instrumentos artesanales arropan al agua en su tránsito por el bosque ("Celosia"), o cuando parece que estemos ante el eco avasallador de esa enorme banda que fue Dead Can Dance ("Well of Tuhala").

El sonido de Fursaxa es una vendaval onírico repleto de sensibilidad, de recurrentes reflexiones que buscan la introspección, el peaje del silencio. Me encanta la estremecedora "Sunhead bowed" con su aires setenteros, hippismo de piedras congeladas por el tiempo, naturalenza silente.

Hasta el titulo del album (mycorrhizae) habla de la asociación simbiótica de una especie de hongo con las raices de una planta huesped; canto a la naturaleza, a los cánones de lo primigenio, a lugares donde es fácil intuir lo efímero de nuestra existencia, la grandiosidad de la creación ("Charlote").

Tara Burke, te pone contra las cuerdas cuando recita su voz parece un laud, su folk apaciguador es una serenata que no se para que es música para el ensueño. Un buen disco para empezar el lunes, para atravesar la estepa de la semana.


viernes, 23 de junio de 2017

HAUSCHKA. "Snowflakes & carwrecks" (2009)


Hauschka es el proyecto del pianista germano Volker Bertlmann, el cual se ha propuesto a traves de su dilatada discografía en poner su granito de arena para que el neoclasicismo reviva, para que la música clásica se vista de modernidad y dejarnos anodadados, rendidos mientras las teclas suenan épica y dulce ostracismo.

Aunque "Snowflakes & carwrecks" tenga recorrido de mini elepe con sus 9 temas, el cuerpo general del trabajo hace que le podemos considerar como otro disco más en una singladura que empezó en el año 2004, y que ha día de hoy continua igual de fertil.

"Ginsterwerg" y "Eisblume" son las dos primeras caricias que te encuentras cuando desempolvas el cd y te pones tranquilo en el sillón esperando los aspavientos de cuerdas y baja densidad que Volker ofrece. Pedaleando poco a poco, caminando hacia confines cerca de tu memoria, explayando su arte para difuminar entre sus notas una buena caligrafría de clasicismo celestial.

En "Wonder" se deja llevar el grupo por la nostalgia de lo efímero, saltando aquí y allá entre brumas de introspección, saludando los días con pañuelos de notas musicales que se explayen y duermen entre mohines de serigrafía del corazón. En "Tanz" son las cuerdas quienes mandan, quienes toman al asalto los minutos para evaporar ruidos, para confabularse en el arte de la dulce desaparición, la más larga del disco, nueve minutos de evasion de jolgorio y atribulados convites de calma.

"Hauberg" es hermosa y bellamente virulenta y para acabar, ""Tagtraum", con el piano como eje principal, acaparador de un zig zag embaucador donde es facil perderse entre notas de espamos y delicadeza. Disco para ronronear, para suavizar el ruido, para fabricar ternura. Silencio.


martes, 20 de junio de 2017

DANIEL LANOIS-ROCCO DE LUCCA. "Goodbye to language" (2016)


Conocido Daniel Lanois por su colaboración con Brian Eno, cuando el ambient salió de los estudios para esparcirse por los salones de la casa con su oxigeno líquido, con sus burbujas acaparadoras, también tuvo tiempo de trabajar con Peter Gabriel o U2. Lanois es un músico que ha sabido tender una red invisible de átomos para soñar.

En este disco se hace acompañar de Rocco de Lucca, que a la guitarra acompaña a Lanois en un viaje hacia la introversión total ("Low sudden" y "Time on" es una buena muestra de ello). Aquí ambos juegan con el pedal steel ejecutando extrañas filigranas que buscan la querencia del sueño acaparador.

Todo el disco es una fábula para ponerte cuando acabas de comer; te sientas mientras el calor arrecia y los susurros de la guitarra se explayan por el salón en ondas de abrazos, en tensión siempre controlada como la colosal "Deconstruction".

Hacen su particular homenaje a Satie en el tema con su nombre, para continuar en una especie de sonido fronterizo sin atisbo de tierras donde arribar. "Three hills" es vibrante y "Heavy sun", tiene texturas de electrónica para en "Later  that night", continuar desfigurando el sonido de las cuerdas de la guitarra con guiños suaves, con potencia delicada.

Para terminar, "Blue diamond", el punto de llegada a un lugar donde es necesario abrir los oídos y el alma, un sitio donde mitigar el cansancio con esporas en los besos. Lanois no defrauda, sigue su investigación del ambient, instrumentando el silencio, acaparando sueños...


domingo, 18 de junio de 2017

GRINDERMAN "Grinderman 2" (2010)


Me encantó el proyecto de Grinderman de Nick Cave. Una manera de dar salida a la bilis salvaje del australiano, de dejarse llevar por la mala baba, por el sudor, por las fauces de lobo que se abren y cierra buscando presas, aullando rock doloroso, blues infernal.

Si "Grinderman" fue bueno, esta segunda parte es mejor. "Micky mouse and the goodbye man" es la mejor manera de empezar este viaje salvaje, fuerza, detonación, esporas en la garganta, blues de la caverna, Cave gritando como un poseso mientras la banda se desgañita en acompañar al sacerdote en su trayectoria vital.

Warren Ellis, de nuevo ejerció de escudero de Cave, y la verdad es que el vino que le pasa es todo un puntazo ("Worm tamer"). "Heathen children" es vitamínica, asfixiante, y ""When my babes comes" ralentiza su paso para mostrarnos a un Cave sesudo, sumido en sus reflexiones mientras el violín se come la canción.

"What it now" es brillante, eficaz, una dulce anfetamina de rock melódico, una rugosa experiencia de luz cegadora, canción que no se acaba, trabajo interior, volutas de whisky, locura cegadora. Total. "Evil", hace honor al demonio, catarsis recordando el pasado de Cave, lujuria a mansalva. También "Kitchenette" conserva ese aroma de guerrilla, de labios golpeados por la incertidumbre del adiós. Tensión, mucha tensión.

Mi preferida, "Palaces of Montezuma", épica, abrasiva, lenta, de esas composiciones de Cave que se te clavan  y no olvidas. El lobo rabioso de la portada quiere amor, Cave le acoge, le mima, para que ejerza de guardián de sus conciertos. Baba, rock sediento, lunas rojas, Australia bourbon.....


viernes, 16 de junio de 2017

CURSIVE. "The ugly organ" (2003)


Sin duda "The ugly organ" fue el mejor trabajo de esta banda de Nebraska, agitadores que eligieron el posthardcore como punto de partida para tocar otros estilos, un valiente itinerario donde es posible perderse en simbióticas danzas de rock febril, con teclados y caos, como "Some red-handed sleight of hand", o en "Art is hard" volcarse en himnos conceptuales donde la melodía te engancha y te atrapa.

Cursive hacen bien los deberes, tejen ordalias que parecen sinfonias de pasividad interior como "The recluse", casi pop orfebre, tentempie mañanero que da a pie a afilados navajazos de posthardcore, "Butcher the song", siempre con la mano tendida a reflexiones y patrones rítmicos que hicieron a la propuesta de Cursive algo tan singular.

En "Drifwood: a fairy tal", con vientos incluidos se envalentonan y continuan su particular viaje por no quedar establecidos en una corriente o estílo siempre predefinido. Lo suyo es picar aquí y allá, centrarse en la confeccion de un artefacto sonoro singular.

Cuando se ponen brutos, "A gentlemen caller", no hay quien les tosa, pero cuando meten a calzador las cuerdas estranguladora de sentimientos, consiguen un mapa emocional que roza el emo, con suspiros que van y vienen, con una buena porción de luminosidad interna ("Sierra").

Acaban el disco con la de más larga duración, los diez minutos de "Staying alive", indagadora, con sus coordenadas puestas en la intensidad, brutal, llaga de guitarras que valientes toman aliento, una suite donde potencian todo su saber instumental en una fulgurante tormenta de vaivenes rítmicos. Colosal.

Las ultimas noticias que tuvimos de ellos fue en el 2012, con el disco "I am gemini". Queda este enorme monumento a la exhuberancia posthardcore, a los patrones declamatorios, a la insurgencia general. Buena banda estos Cursive.


martes, 13 de junio de 2017

THE AFGHAN WHIGS. "In spades" (2017)


Que alegría poder degustar discos como este. Con esa portada parecen una banda de metal extremo. Greg Dulli ha vuelto de nuevo para que no olvidemos los 90, para que nuestra melancolía se llene de espasmos, de soul rugoso, de afectividad nunca impostada. Una canción-introducción, "Birdland" y todo sigue como lo dejaron en el año 2014, en el también muy bueno "Do to the best".

Dully y sus chicos a lo suyo. En los 90 no tuvieron la fortuna de éxito de muchos compañeros de generación, ahora, en el 2017, pueden estar orgullosos de fabricar canciones que son encantamiento ("Arabian heigths"). "In spades", dedicado a su guitarra Dave Rosser, aquejado de cancer, es como toda la obra de The Afghan Whigs, estimable, intensa, repleta de fogosidad y rabia.

"Demon in profile", uno de los puntos álgidos de este notable cd, empieza con piano para rápido colarse un espontáneo riff para hacer bailar la dicha junto a los vientos que suspiran ritmo, ocio para el que escruta y encuentra la belleza de canciones de esas que perduran.

Los autores de trabajos como "Black love" o "Gentlemen" siguen en la cumbre, conspirando con himnos que se silban con los ojos cerrados, como la fenomenal "Toy automatic" y la espeluznante "Oriole".

Las guitarras toman nervios en "Copernicus", melódica, radiante, escenario de proezas íntimas, flores en rama de sueños y sucesos. Como el soul vitamínico de "Light as a feather", un portento con garantías de perdurar como una de las grandes canciones de la discografía de The Afghan Whigs. Estoy sentado y se me mueve todo el cuerpo.

Para terminar, dos piezas frágiles, dolorosas, "I got lost" y "Into the floor", elixir embaucador, la fogosidad de la tormenta, con un final apoteósico en la que cierra el disco, electricidad que carboniza corazones, espasmos y detonación. The Afghan Whigs, un rubor que no se acaba, el arte de los 90 en pura salud eterna.


domingo, 11 de junio de 2017

SANTI IBARRETXE. "Primital Trek" (2017)


Santi Ibarretxe es uno de esos músicos que lleva su profesión en la sangre, que lleva toda la vida dedicado a dar rienda suelta a todo el arte que lleva dentro. Que lejanos los tiempos cuando a finales de los 80 se instaló en Copenague, donde se licenció en el Conservatorio de Música Rítmica. Luego volvió a España donde formo Khatorno, aunque donde es más conocido es en su proyecto como Primital Bros, música a capella para reír y disfrutar.

En la actualidad compagina su proyecto Primital como músico de gira de Ana Belen. En su haber también se encuentra haber realizado música para anuncios, bandas sonoras para películas... Vamos un no parar. Un curriculum de esos para quitarse el sombrero.

"Primital Trek" en su tercer trabajo como Primital, tras "Primital" (2004) y "Primital bells" (2009), y para mí es su mejor mejor disco, valiente, donde las onamotopeyas y su lenguaje personal, nacido de su Babilonia particular, es el eje donde se construye unos de las producciones que más nos puede acordar al genio de Zappa. Acompañado por una elenco de músicos que son el perfecto acompañamiento a los ensueños de Ibarretxe, "Primital Trek" funciona de principio a fin.

Empezar el album con "DMT" y esa ración de rock progresivo que parece salido de una jaula de jilgueros, es la mejor manera para adentrarse en un disco que es puro disfrute. No es de extrañar las comparaciones que se ha hecho de Ibarretxe y sus Primital con Faemino Cansado. Ambos deconstruyen la aburrida realidad, esperan a su Godot particular, unos tirando de surrealismo nihista y el músico vasco elaborando un idioma propio, sinergia para doblegar al aburrimiento.

"Leicros" es un puntazo, rock grandilocuente, épica de opera para el salón de casa. "Todo cura" es tribal, festiva, volantazo de ritmos para soñar espacios siderales de dicha. Luego viene la zappatista "Lang fly", sugerente y emotiva, setentera y locuaz.

"Primital trek" es una batidora de cosas extrañas.Hay veces que es fácil volar cuando encuentras fusión con las voces en guerra a capella ("Tu si moni pasta"),y en otras parecen una especie de duendes burlones haciendo su particular viaje a épocas swing y rock orate ("Pirado daroti").

Hacen su versión particular de la world music en la exhuberante "Amysty Kirindu", ráfagas y radiación, flauta hipnotizadora, jazz de andar por casa. La verdad es que se nota que Santi se lo pasa bien, que disfruta en la elaboración de esta colección de bellas anomalías, como la roquera "New Balana", donde se da un buen festín de épica en un Aor mutante, venido de galaxias lejanas.

Para terminar este divertimento,  cachondeo y risas en "Monopatín". Juego de palabras, reloj frenópatico con horas pasadas de vuelta, una pasada. Primital, Ibarretxe, una propuesta genial que no sigue ningún canon previamente establecido, música sin paracaídas, sensaciones potentes. Zappa se hubiera divertido con esta maravillosa boutade. No hay que perdérselo.


viernes, 9 de junio de 2017

SLOWDIVE. "Slowdive" (2017)


Mal pintan las cosas en el panorama musical actual cuando los ultimos trabajos interesantes que han salido en el mundillo de música independiente, vienen de vacas consagragads de los 90. Guided by Voices, Afghan Wings, Thurston Moore y Slowdive, han sacado recientemente disco, y cualquiera de ellos aporta bastante más que cualquier de las bandas que se quieren hacer un hueco con ese afan tan desmedido de crear repitiendo.

El disco de Slowdive es una bomba.22 años después de su ultimo trabajo, te pones la inicial "Slomo" y parece que se ha detenido el reloj de los momentos. La banda de Neil Hastead y Rachel Goswell, siguen fabricando ternura a raudales, universos de shoegazing acogedor, brumas que van y vienen, versos sueltos que se estiran y estiran, pendientes de un hilo de suavidad y confort ("Star roving" es un rayo que no cesa, volutas inflamadas, radiación torrencial).

Aqui todo es altamante disfrutable. Las canciones que con cariño nos recuerdan a los añorados Cocteau Twins, "Don't know why", o filtraciones de pop de ensueño, carta desde un cielo ambar, canción que se despereza entre un  mohin de arpegios, deslumbrante, vital, arenisca en la cuenca del sentir. Una autentica maravilla.

"Everyone knows", la más shoegazing del lote, la que más juega al escondite con la electricidad, confeccionando una bella corriente de vitores que da paso a mi preferida, "No longer making time", donde es evidente que estos 22 años no han surtido efecto en una grupo que parecer recien salidos del huevo. Todo resulta creible, todo es una amalgama de rugidos tiernos, belleza no impostada, radiante y locuaz.

Para terminar, "Falling Ashes", la mejor manera de terminar este maravilloso retorno, con piano, lentamente subyugados, ración de intensidad interior, canalizar los deseos, cargarse de silencios, apagar las luces, abrir la ventana y sentir que si, que no hay nada como la luz que nos alumbran de nuestros viejos grupos y artistas, los que crecieron con nosotros, los que nunca (o casi) nos defraudarán.




miércoles, 7 de junio de 2017

CHAVEZ. "Ride the fader" (1996)


Pedazo de grupo que fue Chavez. Y que efímera fue su existencia. Dos discos, un recopilatorio y adios. "Ride the fader" fue su segundo trabajo, y la verdad es que desde que empieza a sonar "Top pocket man", y sus melodías repletas de feedback, te das cuenta de lo grandes que eran y de la mala suerte que tuvieron.

Matt Sweeney y sus colegas tejieron un amalgama de sonidos donde primaba la intensidad, donde había referencias a Dinosaur Jr, ("The guard attacks"), a Mission of Burmam o a Guided by Voices por citar sólo algunos de los combos que se te vienen a la cabeza cuando suena este vendaval sónico.

"Rider the fader" es colosal, estremecedor, contundente, uno de los mejores discos de los 90 tardíos. "Unreal is real" con su inicio dubitativo se convierte a los pocos minutos en todo un himno de eterna juventud, airados vientos sónicos que en "New room" se traduce en un volcán de ruido meloso, inyección de electricidad que repta y seduce.

Se acercan al mathrock en "Tight around the jaws" y en "Lions" consiguen hacer del frenesí y la contundencia el eje principal de un discurso donde el indie rock se llena de matices, de fragancias impactantes. Una de las cualidades de Chavez fue la creación de climax donde en un mismo tema cohabitan la devastación eléctrica con cierta inclinación al emo como escuchamos en la rutilante "Our boys will shine tonight".

Cuando se ponen guerreros atruenan,("Cold joys" y "Flight'96" son las dos más bestias del disco), y "You must be stopped" pone el punto final a un disco contundente, eficaz, de una banda que pasa con sobresaliente la prueba del paso del tiempo. Conviene recuperar lo bueno que hemos dejado atras. Que el olvido no campe por sus anchas.



lunes, 5 de junio de 2017

GIANT GIANT SAND. "Tucson" (2012)

Lo reconozco. La música llamada "sonidos fronterizos", no me va mucho. Calexico o Friends of Dean Martinez, por citar algún ejemplo, nunca me llamaron la atención. Las propuestas que más me llega son las que vienen de la mano de Ry Cooder y como no, de Howe Gelb, con sus Giant Sand o cualquiera de sus proyectos.

"Tucson" es una especie de "opera de country rock", de álbum que recorre estilos, que se para en el desierto para después sonar latino, a veces con rubor, otras con estalactitas en forma de balada ("Wind blown waltz"), y otras para glosar maravillas con trompeta al riste ("Forever and a day").

Disco conceptual repleto de lugares donde detenerse, de señales para parar y tomarse un buen trago de propuestas de arena y bailes de salón, como en la demoledora "Lost love". "Undiscovered country" es letalmente retadora, una danza melódica y cruda, donde Gelb hace crooner de desventuras y goznes de corazón.

En "Love comes over you", Brian Lopez toma las manijas para suspirar clasicismo. "Thing like that", vuelve al rodeo, a los disparos de humo imaginado. Y ecos de Tom Waits destila "Mostly wrong", para pasar a la jazzy "Ready or not" con la voz de Lonna Kelley repicando desde un club de corazones sordos.

Sonoridades latinas para espabilar un muerto nos trae "Hard morning in a soft blur" y casi al final de esta gran epopeya que es este magnifico album, la melancólica y decadente"Not to end of the world", cabaretera y espectral.

Si, aunque la musica fronteriza no es lo mío, tengo que quitarme el sombrero ante la majestuosidad de esta obra que embarga, donde Gelb y sus chicos vuelven a atinar, a dar en el clavo.


sábado, 3 de junio de 2017

YO LA TENGO. "Murder in the second degree" (2017)

Pedazo de disco de versiones que se han marcado Yo la Tengo. Casi 80 minutos de disfrute total, bello onanismo de sonido amateur. Como si Ira y compañía se hubieran reunido en un garaje para dar rienda suelta a canciones de toda la vida por su forma tan particular de danzar suspiros.

Es igual por donde inicies el disco, esto está hecho para conmocionarte. "To love somebody" de Bee Gees en plan destartalado, lofi, es una gozada para silbar mientras esperas el trasiego de las horas. A los Stiff Little Fingers les rinden cortesía con la punk "Suspect device", que parece sacada de Londres años 77. Bestial.

Luego hay incursiones en tiempos blues como la canción de J. Geils Band, "First i look at the purse", frenética y brutal. Una de mis favoritas, es la reinterpretación que hacen del "Jailbreak" de Thin Lizzy, joder si hasta la voz parece un símil al del divino guitarrista irlandes. La reostia.

El disco es una continuación de otra recopilación de covers, "Yo la Tengo is murdering the classics", (2006), y como aquél esta grabado en la emisora de radio WFMU. Las 28 pistas del cd son todo un auténtico lujo para los que desde hace 30 años caímos rendidos ante cualquier trabajo de la banda.

Como no flipar ante "Girl from north country" de Bod Dylan, folk catártico, sentimiento al limite, rabia siempre contenida. "Build me up buttercup", un clásico de los 60, una de esas canciones que has escuchado mil veces pero que no sabes de donde viene (The Foundations), es una vacilada colosal. En "Rock and roll love letter" hacen su particular guiño a The Records, pura new wave actualizada.

Y como iban a faltar los Rolling Stones en esta selección. Aquí trastocan "Emotional rescue" sin que ésta pierda la provocación de la original. El punk llega con el cover de Bad Brains, "Pay to cum" y el pelotazo de The Kinks "King Kong". Esto es un volcán sin fin, una maravilla para ponertelo una y otra vez.

No hay canción mala, no hay disparates, todo tiene su lógica, todo cuadra a la perfección en la forma que siempre han tenido Yo la tengo de hipnotizarnos con su delicadeza y su rabia. "Be my babe" de The Ronettes, es como volver a ser joven, un caramelo ponzoñoso, una elegía de chicle, la virtud del que sabe que haga lo que haga lo borda.

Hasta se atreven con una versión lofi garagera del "Hey Ya!" de Outkast. Y casi para el final una de las mejores de todo este amplio lote, "Heart of darkness" de los colegas de Pere Ubu. Un disco este "Murder in the second degree" para achicharrar tu amplificador, para gozarlo y repetir, repetir en bucle. Yo la Tengo, como no, banda de los 90. No hay problema de bajón de calidad, aquí hay mucho arte.


martes, 30 de mayo de 2017

LA HABITACION ROJA. "Posidonia" (2007)


Es un Mini-cd, pero tiene la importancia de un disco largo. La Habitación Roja sacó este dulce venenoso, titulado como una canción del disco "Cuando ya no quede nada" (el que grabaron con Steve Albini en los controles), que es la que abre el trabajo.

Siete temas como siete trallazos que sintetizan sobre todo el choque que causó el ex-Shellac con estos valencianos, uno de los baluartes del indie de aki, y que con "Cuando ya no quede nada", aparecían como furibundos corsarios de corazones rotos.

"Las palabras no funcionan" es otra pieza breve que se va envalentonando, cruzando itsmos de melodía, tarareos de esos que siempre funcionan.  Como "No somos nada" y sus potentes guitarrazos guardando el pop en un armario repleto de erizos y cornadas, de cuchillos afilados sin fin.

En "Metrópolis" se enzarzan  en una potente y hábil especulación intrumental guitarrera para en "Jack frost" detonando su crisol de rugido melódico, con un armazón poderoso, con la lírica que se condena a salir siempre a flote en un Sargazos de distorsión y motores siempre en marcha.

Es imposible no rendirse a pegadas tan excitantes como "Como antes del final", un emocionante viaje eléctrico que supura bilis, un autentico arsenal de volutas de conmoción enfebrecida. Se nota en estos descartes del disco que grabaron con Albini que el veneno convirtió a La Habitación Roja en un combo más peligroso.

Para terminar, bajando algo el pistón, "El amor y otros monstruos", un vals degollado, una rúbrica efectiva y total. Lo dicho un disco pequeño de duración con hechuras  grandes.


domingo, 28 de mayo de 2017

EXXASENS. "Beyond the universe" (2009)


Detrás del proyecto de Exxasens está Jordi Ruiz, que con este su segundo disco, tras el interesante "Polaris", se labró un hueco entre los aficionados al postrock con guiños siempre a paisajes oníricos de rock progresivo y metal.

Desde que suena la primera andanada, "Sky in red", te sumerges en una potente amalgama de viajes espaciales de guitarras que seducen por su incertidumbre, por esos manejos tan bien llevados de los silencios que se rompen.

Tomando como eje temático el orbe en toda su majestuosidad, Exxasens construye su propia galaxia personal, donde es fácil pernoctar entre aullidos de postmetal, ("Signals from the outher space"), y reflexiones hacia un espacio que se colisiona con sus astros errantes, con sus luces infinitas ("Lost in space").

Hasta cuando cogen una canción de Standstill, "Porque me llamas a estas horas" para hacerla suya vía remix, la cosa les queda curiosa y cuidada. Todo un punto. "Stars in the desert" es toda una catarata de luminosas bengalas que esparcen confetis de metal en busca de himnos siderales donde aparcar la mirada, donde escrutar razones de la expansión del universo.

Anjélica Sánchez pone su voz en la casí gótica "Stellar", otro de los pilares de un disco que se deja querer, que ondea su dramatismo vital entre oleadas de distorsión, como la magnífica "Boolean" y la para mi gusto la mejor de todo lote, la bien trabajada "Spiders on the Moon".

Lástima que en octubre del año pasado la banda con un concierto de despedida pusiese fin a su viaje espacial. Nos quedamos con sus trabajos (desde aquí recomendamos la escucha de "Back to earth" (2015), y con su buena labor como espeleólogos de lo ignoto.


viernes, 26 de mayo de 2017

DO YOU MAKE THINK. "&Yet &Yet" (2002)


El sello-comuna Constellation fue el hogar donde se dió a conocer Godspeed You Black Emperor! y otros embajadores de lo excéntrico como 1-Speed Bike, Feu Therese o Fly pan am entre otros. Y si todos los parabienes y reconocimientos se lo llevo la banda con uno de los nombres más largos de la historia de los grupos de rock, yo personalmente me quedo con Do You Make Think.

Precisamente porque desde el inicio de su carrera huyeron de divagaciones y concretaron su sonido bien a las claras, ejerciendo un buen postrock lírico, melódico a veces y otras rupturista. "Classic noodlanding" es buena muestra de ello con sus bajones y sus instrumentación sedosa, caliz y ortografia perfecta para ejecutar una potente danza sin simulacros perdedores.

"End of music" es dulcemente reiterativa, con disgresiones guitarreras de esas que suben el ánimo, postrock de altura, levemente catártico, programado para altos vuelos. Si, siempre fueron mis preferidos de Constellation. El inicio de "White light of" es total, con la batería incitando al resto de la banda que se introduce para repicar sacudidas instrumentales donde la trompeta y el saxo tienen hueco para emocionantes divagaciones.

Temas de un largo minutaje para la contemplacion, el esparcimiento, ensimismarme con uno mismo, o poblar las minutos de musico de fondo deseando que se aplaque esa apatía que aparece en días de cansancio. Música terapeutica esta de Do You Make Think. No muy lejos de Tortoise y porque no de Bark Psychosis.

Y como para batir palmas es "Reitschule", la más experimental del lote, zigzag de guitarras, bajo poderoso, silencios que no se acaban, pulsiones al rojo vivo en una especulación intensa y viva. Para terminar, otras dos joyas "Soul and onward" (brillante aqui el violin) y "Anything for now", para rematar el delicioso viaje.

Un viaje que no para, pues en este año acaban de publicar nuevo disco "Stubborn persistent illusions", del que según las criticas, y tras 8 años parados, nos los muestran en perfecta forma. Todo un placer pues Do You Make Think.

martes, 23 de mayo de 2017

THE MONOCHROME SET. "Cosmonaut" (2016)


Es toda una buena noticia, que un grupo como The Monochrome Set, que empezó su andadura a finales de los setenta, a día de hoy tenga todavía tanto que dar y ofrecer, a pesar de los años que han transcurrido desde su nacimiento.

Como guardián de la maquinaría del proyecto, su lider, Bid, sigue como cantante y guitarrista, con su encomiable manera de enfocar el britpop, el pop luminoso con aranceles barrocos. Las dos primeras canciones del disco así lo atestiguan, la que titula el cd y "Suddenly, last autumn".

"Squirrel in a hat"  suena dulcemente setentera, naif, orfebrería fina con los punteos característicos de Bid llevando el tema donde quiere, suspiros de aire limpio, pop de ese que no tiene edad. Que preciosidad es "Put it on the altar", que ritmos que te contagian, que te hacen silbar golondrinas.

Oyendo temas como "Tigress" o "Stick your hand up if you're louche", te das cuenta de la importancia que tuvo The Monochrome Set para que puedan nacer bandas como The Divine Comedy o Pulp.

Radiante suena "Fêlé" como si el tiempo se hubiera tomado un descanso para volver atrás, a la época donde todo era posible, donde cientos de bandas nacidas de las cenizas del punk, idearon otro tipo de revueltas, matizando sonidos, agitando cocteleras sin fin.

The Monochrome Set escuchados en la actualidad son una bonita insolencia; "Monkey suitcase" es un tentempie mañanero, un trago de vitaminas de britpop que dibuja lirios condensados en vapor. Así es el este disco perfecto, pop pluscuamperfecto, un dulce galimatías a disfrutar.


domingo, 21 de mayo de 2017

ENVY. "Insomniac doze" (2006)


Como me gustan Envy. Nadie como los nipones para sacar a relucir la esencia de la tragedia, la dislocación de los corazones mediante dentelladas de guitarras y esa voz del averno que siempre tiene la fuerza suficiente para arrojarnos a campos de soledad y demolición.

"Insomniac doze" fue su cuarto trabajo, y como no, desde que se inicia con "Futher ahead of warp", el disco es un recorrido por la lírica del exceso, construyendo como solo saben hacer ellos, lugares comunes, paisajes donde se detiene el posrtock más intimo y detallista, esperando que salta la alarma, que ruga el dolor para aplaudir lágrimas.

Se te pone el alma en vilo cuando escuchas  maravillas como "Scene" con sus parones íntimos, con sus minutos de calma que de repente dan paso a un grito desgarrado, a la soflama de la tristeza total. Subo el volumen más y más, mientras Tetsuya Fukagawa se desgañita con su garganta asaltado de forma violenta por millones de mariposas.

Todo en Envy es poesía. La poesía de lo rudo que se hace blando mediante bailes de suspiros, pequeños interrogatorios de rabia sin contener que te dejan absorto."Crystallice", otra gema que deja poso, que queman silencios, alboroto de mapas del sentir, cabañas a ras de fuego.

Lo que ha conseguido Envy desde su existencia, es que tanto el seguidor de Mogwai como el del metal menos ortodoxo queden a tomar unas pintas en algún desfiladero con salida a una mar dulcemente tenebroso. Los 15 minutos de "The unknown glow" dan para todo. Para alaridos contenidos, para suaves susurros instrumentales que son como un leve poso, una refriega de suspiros.

"Night in winter" empieza suave, arpegios que van y vienen, el lienzo a medio pintar, la guitarra sofocada mientras la banda en una aparente paz de mentira se prepara para el abordaje de la desolación llegando a la catarsis, a la extrema insolación del corazón. Para terminar "Insomniac doze", "A warm room", el punto perfecto para querer más de Envy.

Toda su discografía es aconsejable. Su ultimo trabajo, comentado por estos lares, "Atheist's cornea" (2015), nos los trajo en plena forma. Ellos a lo suyo, a componer operas de rugidos y cariño, a hechizarte con su potencia brutal, a esparcir lava de postmetal mezclada con pétalos de ansiedad y conmoción. Como me gustan Envy, con sus dramas excesivos, con su hondura nipona, un golpe al cielo, un estallido sin fin....


jueves, 18 de mayo de 2017

TRIANGULO DE AMOR BIZARRO. "El hombre del siglo V" (2007)


Parece mentira que hayan pasado ya 10 años desde la edición de este segundo lp de esta buena banda. Tras el impacto que supuso su primer homónimo disco, "El hombre del siglo V" recoge las maquetas de la banda (con todas las canciones de su trabajo inicial tratadas desde otro prisma) incorporando cuatro canciones inéditas.

Se nota en esta colección el amateurismo de la banda, sus primeros pasos, con un sonido sucio contaminado de melodía, eléctricos e impactantes. "Pantalones abajo marinero" y "El hombre del siglo V", dos de las nuevas, son cabriolas de indie entretenido en el feedback.

"El fantasma de la transición", mi primer contacto que tuve con ellos, es fulgurante y rabiosa, y el ruido es el que se hace con los mandos de "El crimen: como ocurrió y como remediarlo", donde casi parecen Sonic Youth.

Me gustan Triángulo de Amor Bizarro, porque no han tenido rubor ninguno en mezclar shoegazing ("Nosotros honrados barbaros"), con experimentos de pop quebrado ("Isa vs. el partido humanista), pasando por bandazos de electro rock ("Como iluminar una habitación") saliendo siempre airosos por su valentía y arrojo.

Ardientemente caótica suena "El himno de la bala", y "Salud y belleza" y "Ardio la virgen de las cabezas", son las dos piezas en la que más se nota que estamos ante los inicios de la banda. Triángulo de Amor Bizarro, un grupo que poco a poco ha ido cobrando forma, y que tuvo en esta colección de temas una buena manera de empezar hacerse un hueco en nuestros oidos.

martes, 16 de mayo de 2017

COLD PUMAS. "The hanging valley" (2016)


Otra vez vuelvo con Cold Pumas. No hace mucho que caí abrumado al escuchar "Persistent malaise", y ahora, tras oir "The hanging valley", me reafirmo  en lo que escribí en el artículo. Estamos sin duda ante una de las mejores bandas que ha sabido sacar punta al post punk, uniendo hilos con el kraut, y todo con una vitalidad y energía inautidos en los tiempos de medianias que vivimos.

Cuando llevo escuchando un disco cinco días, y una de sus canciones ("Slippery slopes"), me la he puesto en plan random unas 20 veces, es que la cosa pinta bien. Y es que el tema tiene todo para no dejar de hablar de ellos: electricidad, distorsión, sombras y un punto melódico que te rompe y desgarra.

Cold Pumas juegan en su propia liga. Que el batería sea el cantante, dice mucho de la anomaía de un combo que es todo una máquina de urdir calambres. "Open mouth  of dusk" es otro té frio repleto de veneno y ácido para el corazón. Los oigo y me imagino lo que The Sound pudieran haber hecho ahora, si el bueno de Adrian Borland no hubiera decidido acabar con su vida entre los railes de un tren.

"A change of course" es una concatenación de ritmos lineales que navegan entre oscuridades álgidas y "Severed estates" podría nacer perfectamente a finales de los setenta. También Ian Curtis estaría orgulloso de estos chicos.

Como me gustan Cold Pumas. Hacen de la repetición un slogan a su favor, trinchando cadencias, rompiendo cadenas. En  "A human pattern" se suben por las paredes, trafican con las guitarras, viven del drama y tiran confetis cuando pasean por calles que aunque sea de día siempre estarán cerradas a la claridad. "The slump" es la más desquiciante del disco, retadora, aulladora, colosal.

En "The Shapping  of the dream", nos encontramos con otra de esas joyas decadentes, un verso suelto de electricidad con rosas, cadencias postpunk, alergía primaveral. Simplemente maravillosa. Acaban el cd con "Murmur of the heart", otra plegaria de sentimientos exagerados, un pulso de luz indolora, guitarras y guitarras que se mecen y obsesionan, mantra celestial de post punk indómito y total.

Cold Pumas, sin duda mi grupo favorito de las nuevas hornadas de piratas agitadores. Un coctel necesario su arrogancia inmarchita, su furia desatada, el rumor de otras épocas vienen con el eco de sus canciones boomerang devastador.


domingo, 14 de mayo de 2017

EH!. "El sobresalto alpha" (2013)


Bcore, hogar sobretodo de bandas de alto octanaje, de combos de postpunk, posthardcore  y otros menesteres, (Betunizer, Nueva Vulcano, Zeidun, etc,etc), también quiere que otros sonidos se tejan en su maraña de luces y distorsión.

Eh!, es lo más parecido por aquí que se se pueda parecer a Tortoise, o al John Zorn menos bruto. La banda, con dos discos en sus mochila, los interesantes, "36 de 48" (2009) y "La fase del sueño intratable" (2011), construyó este artificio de fuego fatuo instrumental de gozo seguro desde la primera canción, la envolvente "Una porción del cálido sur", hasta su fin con la impactante "Perdóname la vida".

En medio, media hora larga de jazz con requiebros  siderales ("Nuestro coto privado de caza"), o abisales sonidos de sombras y misterio ("308c"). Elías Egido, ex-Standstill, es el culpable de este sonido tan auténtico, con cierto toque progresivo, galvánico y bellamente imprudente.

"Sexy pelo" empieza con un arreón de guitarra,  para continuar en una minimal sintaxis avasalladora. repleta de laberintos sonoros. Una pasada. Luego viene "Malditos por cobardes",  colorista, una fiesta de cine negro, un corriente tórrida que bate palmas.

El disco pasa visto y no visto, todo reluce, la banda se ajusta los machos y suena a festival, a proezas oscuras ("Matemáticas morales"), y a hecatombes rítmicas como la rutilante "Un año entero", con la guitarra llevando con su arpegios la batuta de un gran tema.

Donde más se parecen a Tortoise en "Bombones y vinilos" para casi terminar el cd con "Circuito de violencia", la más ruidosa y extravagante del disco. De momento no hay noticias del grupo, esperamos que Bcore nos regale una pronta noticia suya. Al no haber hallado ningún clip por la red del disco que critico,  os dejo una canción de su primer largo "36 de 48".  A disfrutar toca.


viernes, 12 de mayo de 2017

AUSTRALIAN BLONDE & STEVE WYNN. "Momento" (2000)


Por una parte los asturianos, uno de los muchos causantes que tuvo la revitalización de la música independiente de nuestro país, y por otra, el alma de The Dream Sindycate,  Steve Wynn. De tal colisión es imposible que nazca algo malo, sin vida, y "Momento" fue todo un festival de sonoridades que acarician, de hipérboles del querer.

Desde que se  inicia el pistoletazo con "Suddenly" y su acaramelado dulzor, te ves invitado a este viaje por las esencias del viejo rock, ese al que Wynn nos tiene acostumbrados, acompañado por una retahíla de músicos que le ponen la cosa fácil. "King of riverside park" es una melódica incursión en la tradición de la música americana, y en "The last one standing" se destapan con una burrada de esas que se te queda en el regazo de tus silbidos.

"Undernearth the radar" alardea de ciertos aireas funks que la van de maravilla para en "On the town", recrear una especie de canción infantil, piano sin cola, aspamientos, luminosos carteles de esparcimiento.

"OTB" es country mutante, y en "Black is black" versión de Los Bravos, con trombón incluido y cierto aire de club donde  se dejan llevar por la maravillosa heterodoxia. Terminamos el goce con "Sometime before i die" otro disparo de NRA, como si en tiempo no hubiera pasado.

Buen disco de buenos artistas, un pacto sin palabras para la supervivencia de las viejas formas de amarrar el rock. Disfrutable y despues del tiempo pasado, actual.


miércoles, 10 de mayo de 2017

EXQUIRLA. "Para quienes aun viven" (2017)


Hay vida tras "Omega" de Morente, aunque este "Para quienes aun vive", nacido de la explosión nuclear de Toundra y El Niño de Elche, juega en otra liga, tienes unos parámetros bien definidos, para formar una unidad propia, autónoma, recogiendo el basalto guitarrero de postrock, de Toundra, junto la heterodoxia de un cantaor que ya demostro en "Voces del extremo" que lo suyo no es floritura y si puro arte.

Tomando las palabras del libro de Enrique Falcón, "La marcha de los 150.000.000", los dos primeros temas del disco "Canción de E" y "Destruidnos juntos", son la primera parada en este pedazo de disco, atrevido, osado, que a veces se parece a Explosions in the Sky por sus bajadas y sus subidas, cócteles bien urdidos de una bebida que atrapa, que convulsiona, que te deja reo de un huracán eléctrico y flamenco.

Donde se ve de una forma más acentuada esta perfecta mixtura de estilos es en "Hijos de la rabia", donde las reflexiones instrumentales de Toundra van tejiendo poco a poco una telaraña para que Francisco Contreras urda sus fraseos de rebelión y antisometimento, para en la mitad del tema todo ralentizarse, como en una catarsis contenida, donde los pelos se te ponen de punta, caligrafía armónica perfecta, susurros que denotan martirio, elegancia, potencia, gritos, más gritos en una noche dentellada, donde en los cristales el eco de las guitarras dibuja un puño de ira, un volcán a punto de hacer historia, los goznes de la subversión.

En el "El grito del padre" les basta 8 versos para dislocar conciencias, ruleta que se prende del cielo, arma cargada de fuego invencibles, calorias de post-metal y quejios, música  que prende corazones, que exhorta caos y demolicion. "Contigo" es breve y tierna,  un remanso de paz endemoniada, Triana cabalgando a lomos de la excentricidad, sabana al viento, el oleaje del sentir extremo.

La mejor del lote para el que escribe es "Un hombre", con ese inicio de postrock, alertagado, casi como un guiño a Mogwai, despacito, despacito, no vaya a ser que venga la tormenta y tome al asalto el reino de los sueños. Poco a poco se despereza, mohínes y arreones, surcando travesías desiertas, la hora de la ansiedad, para terminar épica entre cuchillas de flores y galimatías avasallador.

"Europa muda", pone el ocaso, la pica, a un disco que hay que tomarlo con grandes dosis de ansiedad, de deseos y turbulencias, decálogo de espejismo, bahido inflamable de una colision de un combo y un cantaor que ya están elaborando el sonido para los años que quedan por venir.

domingo, 7 de mayo de 2017

ARTO LINDSAY. "Invoke" (2002)


La carrera de Arto Lindsay no ha podido ser más fructífera. De ser uno de los baluartes de las no wave a finales de los 70 con sus recomendables DNA a labrarse una carrera de la cual no hay discos malos,   teniendo a este "Invoke" como uno de los puntos fuertes de sus discografía.

Siempre con su particular forma de tocar la guitarra, (rasgueos y golpes como eje principal de su sonido), Lindsay en este pedazo de disco, desde las dos iniciales "Illuminated" y "Predigo" se echa a la mar para pescar sonoridades angulosas, calamares de ritmos disonantes.

Teniendo a Brasil como punto principal donde orientar la brújula, "Invoke" es todo un paradigma, un lienzo orfebre de elocuencia y mil sabores. Sentarse en el sillón y dejarse llevar por lo sonidos atípicos de este mentor de la no wave.

"Ultra privileged" es tiernamente maravillosa, y la que titula el álbum es una mezcolanza de ritmos atribulados, saudades brasileñas para gozar entre susurros y calor eterno. El pop destructurado aparece con contornos de vaho en "In the city that reads", para en "Delegada" caer de golpe de nuevo en la bossa más dulce y venenosa que te puedas encontrar.

"Uma" suena a improvisación, y "Clemency" es una atribulado paseo por una samba marciana que te deja loco, patidifuso. Para terminar "Beija-me", otro cóctel de sonidos brasileiros, un racimo de turgencia, de calor, de colapso total. Gran artista Lindsay, Uno de esos tipos que sabemos que nunca nos defraudará.



jueves, 4 de mayo de 2017

DROP NINETEENS. "Delaware" (1992)


Qué efímera fue la vida de ese grupo de Boston, y que buenas canciones que dejaran en su escueta discografia formada tan solo por dos discos. La verdad es que no tuvieron demasiada fortuna. En los 90, los parabienes del shoegazing se lo llevaron My Bloody Valentine, Slowvide, Ride y otras muchos grupos que al albur de la explosión musical que se vivía tuvieron su momento de gloria.

Drop Nineteens eran tan fecundos e imaginativos como ellos. Tan solo escuchando la radiante y atmosferica "Ease it halen", te das cuenta de la enorme munición emocional que atesoraban, con feedback cristalizando volutas de electricidad, racimos de pop energético, sombras ralladas de luz.

"Winona" es todo un hit de esos que no te cansas de volver a escuchar aunque el paso del tiempo parece que todo limita y detiene. La canción tiene todo para convertir a Drop Nineteens en un grupo grande. Melodía, explosiones controladas de ruido, rubor y bisoñez juvenil.

No me extraña que en los EEUU no tuvieron mucho éxito. Fue en Inglaterra donde supieron encontrar un pequeño hueco para hacerse oir, un lugar donde radiar asperezas, donde poner sus melodías de andar por casa para los dolidos jóvenes que ansiaban rayos eléctricos contra el dolor ("Kick the tragedy").

Volver en este 2017 a escuchar "Baby wonder's gone" es todo una delicia, un caramelo de esos que ofrecen largos momentos de dulzura agria, de sueños de vaho en penínsulas de arrobamiento. La más ruidosa de "Delaware", "Reberrymemberer" es todo un colapso de caos, una amalgama de espejos rotos y divanes por pensar.

Luego te quedas absorto con "Angel" o con el himno de "My aquarium", acústica hasta el doler. Drop Nineteens, grupo a recuperar, para flipar de un bonito viaje atemporal hacia un lugar en el ayer donde todo era posible. Shoegazing de alta calidad inflamatoria.

lunes, 1 de mayo de 2017

PARQUET COURTS. "Human perfomance" (2016)


No se que demonios ha pasado en la cabeza de Parquet Courts para que el grupo que construyó ese trallazo llamado "Sunbathing animal" (2014), halla desaparecido de golpe y porrazo. Una de los mejores bandas que ha sabido traer a la actualidad el sonido de Television y The Velvet Underground, acaban con este lp como una parodia de los grupos que veneran.

Llevo bastantes escuchas y no, no me hacen gracia, ni me contento con esa ahora aproximación que hacen para ser los nuevos Pavement ("Already dead(digital only)" y "Dust"). Falta enganche, emoción, credibilidad, burbujas de energía.

La que titula el disco parece que quiere salvar algo los muebles con su aire setentero, bajo el influjo mágico de Verlaine, pero en "Outside", vuelve a repetirse la misma escena, que no, que no me motiva ni me convence. "I was just here" va por el mismo camino, un minuto y pico minimal y machacón que no da cuerda al sentimiento, que se queda en vaho disolvente.

Con lo que disfrute en "Sunbathig animal", y ahora desmenuzando los 14 cortes de "Human perfomance", cuesta encontrar un recodo donde parar en el camino y disfrutar escarbando un oasis de buen ruido, rugidos destartalados, cadencias y moho.

"Captive of the sun" peca de lofi, y en "Steady on my mind" tienen la jeta de sonar calcados a la Velvet cuando estos pausaban su energía. Salvo "One man no city" por que juega bien con el ritmo, para en "Berlin got blurry" volver a cagarla con sus querencias a sonar a The Clash.

El refrito sigue con la tranquila "Keep it even", para en "Two dead cops" sonar un poco más arriesgados, casi punks,  pero siempre sin salirse de la pista. Una pena, una decepción de una banda que prometía pero a mi modo de entender, se ha quedado sin alma.


sábado, 29 de abril de 2017

MEAT WAVE. "The incessant" (2017)


La verdad es que últimamente estamos de enhorabuena los que amamos los grupos que nos ofrecen sonidos con guitarras demoledoras, catarsis y melodía, sobredosis de adrenalina, ferocidad que puede con todo. Si antes caímos deslumbrados con los trabajos de Cloud Nothing y Cold Pummas, ahora toca a Meat Wave.

El trío de Chicago cuenta con la producción ni más ni menos que de Steve Albini. Y la verdad es que desde que empieza a sonar la brutal "To be swayed", notas que sí, que aun hay esperanza para los volcanes que desgarran.

"Tomosaki" es una voluta de ácido al viento, un aullido frenético que perfora y hace daño. Sonido demoledor, para subir volumen, para votar punk. Chris Sutter el vocalista, quiso plasmar en el disco su separación tras 12 años de relación y la verdad es que la angustia la ha sabido plasmar de una manera efectiva.

Suenan casi a mathrock en "Leopard  print jet ski" y "Bad man" es una bizarría donde los tres se colapsan en un griterio que da miedo, con una velocidad endiablada, con una pegada de esas que dan vértigo. "The incessant", grabado en el sello "Upset! the rhythm" conocido por su afición a no caer en el acomodo, sirve de cobijo para este pedazo de disco que hace que no pares de ponerlo en tu equipo.

Me gustan cuando parecen sosegados, como en "No light", abriendo campos para sus formas de generar campo de expansión de la energía sin controlar. Punk en estado puro es "Glass teeth", y la que titula el disco es un himno marcial, de esos que resquebrajan ventanas, que dejan astillas en el corazón. Dinamita pura.

La opresiva y postpunk "Birdland", nos dice a las claras que estamos ante un combo que no se le pone nada por delante, que son expertos fabricantes en cócteles para la sanación de nuestra apatía. Para terminar "Killing the incessant", la más ruidosa del lote, furibunda y retadora. Grupazo a tener en cuenta, gozos de distorsión.


miércoles, 26 de abril de 2017

DIRTY BEACHES. "Badlands" (2011)


Nadie como el músico taiwanés afincado en Canada Alex Zhang Hungtai, para traernos con oficio las formas que Suicide y Alan Vega tenian de diseccionar el rock con armonías y gritos, con minimales explisiones de primitivimo galáctico.

Este pequeño disco que apenas llega a la media hora, desde que suena la inicial "Speedway king", es todo un tratado de como recuperar la esencia de Suicide, actualizarla, casi con los mismos materiales, implosiones, oscuridades, letanías brindis al sol.

Aquí el rockabilly ha sufrido una mutación peligrosa, ha sido contaminado por una extraña enfermedad, un virus poderoso que en "Horses" hace que cabalguemos por una America repleta de freaks diambulando por callejones reclamadores de perdición y angustia. Algo parecido a Cramps con morfina suena "Sweet 17", baterian síncopada, sonidos sucios y la voz del taiwanés haciendo de las suyas mientras declama delirios.

La que más me ha gustado es "A hundred highways" preparada porque no, para parecer en el próximo film de Lynch, asfixiante, comatosa, espectral. "True blue" es otra vesanía, una nana cruel, un estilete en el corazón que se clava y te perfora.

"Black nylon" es otra dosis de radiación gamma, no wave desde la nocturnidad, esporas que se  esparcen por un club plagado de insolencia. Breve disco para iniciarte en la discografia de Dirty Beaches. Playas sucias, colapsadas de misterio, de arena roja, de sensaciones de miedo....


lunes, 24 de abril de 2017

MIGALA. "Restos de un incendio" (2002)


Revisión. Eso es lo que Migala se planteó en "Restos de un incendio", una vuelta a sus canciones dándolas otro toque, pintándolas la cara con rocío bravo, acicalando la propuesta para impregnar los temas de emoción, más emoción si cabe.

Y no podían empezar mejor que con "La canción de Gurb", donde casi parecen unos Mogwai desabridos, entumecidos por un rocío fatal. Abel Hernández y sus chicos creyeron en el 2002, que sus canciones más memorables necesitaban otra oportunidad, y los 10 temas que parieron en "Restos de un incendio" son una buena garantía para la recuperación.

Cuando suena "El pasado diciembre" parece que nos topamos con algún sosia de Stuart Staples, enjaulando dolor, rellenando crucigramas de olvidos. Hasta les queda chula la inclusión en "Noche desde un tren",  de unos acordes de "Soy rebelde" de Jeanette.

Y la contundencia guitarrera aparece en colisiones como "El retraso", con sus arreones en medio de la niebla, comedidos en la tormenta, repicando rabia en medio de una gran oda a la melancolía. Lo fuerte del disco, como no, "Aquel incendio", con la voz de James Stewart, de la pelicula "El hombre que mato a Liberty Valance", haciendo de señuelo para que las guitarras y la tensión tomen de nuevo al asalto tu interés.

"El último devaneo" es pura catársis íntima y "Tiempos de desastre"  (antes "Times of disaster") continua con el descaro de la tensión, embravecida por una ola de ternura, rabia entre flores y aperitivos de recuerdos. Para terminar, "Instrucciones para dar cuerda a un reloj", otro de los puntos fuertes de la discografía de Migala, otro salmo sanador, maravilla total.

No hay nada como atrapar del ayer discos como este de Migala. Una manera genial de recuperar a bandas con mucho que decir, que sentaron cátedra, a las que seguimos con pasión, y que forman ya parte de nuestro crecimiento musical.


sábado, 22 de abril de 2017

CLOUD NOTHINGS. "Life without sound" (2017)


Pedazo de disco se han sacado de la manga estos yogurines. Vale, quizás estas 9 canciones no tengan la pegada y la contundencia de sus anteriores trallazos, (sobre todo el sobresaliente "Here and nowhere else" ). Pero si nada más empezar el disco te topas con una canción como "Up to the surface", himno doloroso de indie rock, ya te tienen ganado.

Cloud Nothing ha matizado su propuesta, cada vez se acerca a una versión aguerrida, de Replacements, alejando los conatos de post-hardcore de su pasado cercano. Es una barbaridad la melodía que se sacan de la manga en "Things are right with you", con la voz de su lider Dylan Baldi cada vez más robusta, refrescante.

En los 90 me los imagino girando con Sugar. Y eso es lo bueno de esta banda, Su sencillez apabullante, su pegada y sus hits instantáneos para tararear y gozar sin reparos. El single "Internal world" te pone los pelos de punta, me hace levantarme de la silla y darle gusto al dedo que eleva la fecha del mando de la cadena hasta que los cristales tiemblan. Ahora espero las lágrimas. O las esquirlas.

La que más se puede parecer a lo hecho por ellos con anterioridad es ese mazacote de distorsión llamado "Darkened rings", músculo, electroshock y adrenalina pura.Contundencia al límite. De las mejores de este disco de 9 temas, que se pasa en un pispas.

Y cuando se ponen melancólicos y recuperan para nuestro goce el sonido de Pavement en "Enter entirely" nos ponemos a tirar cohetes sin rubor ni verguenza. La ostia como suenan los chicos. Luego en "Modern act" se sacan la vena adolescente que llevan dentro para repartir tristezas con sus guitarras que hechan chispas, para radiar cuando estemos de capa caída. Sin respiro, otro batacazo de electricidad y melodía, "Sight unseen", palabras mayores, luces que se encienden y se apagan, fogonazos de rock sin mácula de aburrimiento. Grandes, muy grandes.

Asfixiantes y cortantes aparecen en "Strange year". Aquí no hay sitio para la luz. Depresivos, como Husker Du tocando frente a una pared, alejados de todo, con parones que dan miedo, con puntos de energía que repican malos sueños, posthardcore lento y peligroso. Parece que la inocencia descansa en un cubo de basura.

Para terminar, otra temeridad densa y brutal, la más larga del lote, los cinco minutos largos de "Realize my fate", más desgarro, más incomodidad, más ferocidad. Un disco que apabulla, que gime, que exalta, que pasa veloz, que queda huella, de lo mejor del año por el momento.



jueves, 20 de abril de 2017

DEAFHEAVEN. "Roads to Judah" (2011)


Con este disco de 4 canciones empezó su singladura esta interesantisima banda que como pocas aunó de una manera brillante el shoegazing con el black metal, con dosis de desarrollo de post rock, pinceladas todas para conseguir un lienzo bruto, lírico, altamente recomendable.

El blackgaze, nació casí con ellos. No hay más que oir "Violet" y sus doce minutos de dolencia crónica, de gritos que te sumergen en un mar de angustia, mientras las guitarras a su manera crean un manta de brumas eléctricas, feedback atronador que remonta cielos, que perfora aguaceros con esa manera tan particular de tienen de crear colisiones espaciales de ruido y melodía.

George Clarke, el alma cantante, tiene campanas en la garganta, apesta a veneno su poción de luz oscura, rigor mortis para fecundar tierras con alaridos y detonación. "Language games", es todo un torrente de post rock que a se ve acosado por un motín de black metal, pero siempre con un poso de tragedia, de reflexiones infectadas de mercromina para el sentir.

Me encanta "Unrequited" y ese inicio que bien pudiera pasar por Godspeed your black emperor"!. Cuánta tristeza sintetizada en unos minutos rutilantes, abecedario de estampas de drama que al poco se convierte en otra exposición de metal avanzado, raspando el corazón, deflaglando augurios.

"Roads to Judah" fue el incio, luego romprían el cielo con su bestial "Sunbather", su obra cumbre. Pero es en este disco, donde se pulen los pasos, sus atmosferas certeras, abanicos de ordalias de demolición. Y así termina el disco,con "Tunnel of trees", paseando por los mismos senderos de apocalipsis, repicando solemnidad y aires de grandeza.



martes, 18 de abril de 2017

DAKOTA SUITE. "An almost silent life" (2012)


Siempre me gustaron Dakota Suite. Quizás no tuvieron el reconocimiento que se merecían en su época, porque Red House Painters y American Music Club, copaban el ranking de la tristeza infinita, de los paseos por la desolación.

Chris Hooson lleva ya unos cuantos años repartiendo octavillas a las puertas de la introversión, inflando el globo de la lágrimas que se expanden por el cielo entre malévolas profecías y cantos oscuros de abrir corazones, de segar rubores.

Y este disco (fue su onceavo trabajo) es otra pista más para perderse en el slowcore más trágico ("I see your tears" y "If  you've  never had to run away" son dos gemas de la intranquilidad), confiando nuestro drama a arpegios de una guitarra que parece que está en coma como en la emocional canción que titula el disco, o reclamando un lugar para las músicas que nacen de la tragedia, ("Last flare from a desperate shipwreck").

Luego hay pianos que hacen daño, "Everyting lies"; guitarras acústicas mecidas con austeridad y rigor, "Lumen", y estados de movimiento de letargo crónico, "I recoiled so violently y almost disappeared", suspiro largo y profundo, liana en medio del ocaso, lencería de la podredumbre.

Asi son Dakota Suite, una pica en los estados más sosegados de la conciencia, un bálsamo de fierabrás para calmar la agitación que perfora y hace daño. "Don't cry" no resistirá muchos rato en tus oídos sin antes no sacarte una espina del alma.

"I know your desolate place" es un lucero que persiste y detiene la desdicha, un lugar donde aparcar el coche y las luces, mirar el lago y recordar tiempos mejores, cuando la luna te arropaba, cuando lo oscuro era sinónimo de paz total.

Acaba el disco con "Without you", unas cartas rotas encima de la mesa, una vesanía de soledad total, de un grupo que vio en las sombras su porvenir, su encantamiento, nuestro sustento...




domingo, 16 de abril de 2017

BIZNAGA. "Sentido del espectáculo" (2017)


Su anterior trabajo "Centro dramático nacional", (2014), ya nos puso sobre la pista de este grupo madrileño que tiene en la urgencia punk, en sus mirada al cajón desastre de los 80, un instrumental quirúrgico para con precisión aguijonear la normalidad de unos tiempos que ansían ventoleras punks como las de Biznaga.

"Mediocridad y confort" mira tanto a Parálisis como a The Clash, Lo suyo es llevarnos de la mano antes el asko de unos tiempos jodidos para afilar la punta de las palabras, para confeccionar uno de esos hits que seguro perduraran con el paso de los años, "Una ciudad cualquiera".

Media hora les basta a Biznaga para radiar su rabia, su ira, con sacudidas punks como "Nigredo", o "Jóvenes ocultos", con una mensaje claro, de agitación, y una intrumentación poderosa. Ahora me vienen a la cabeza OX Pow o KGB.

No paran ni para respirar ("Héroes del no"), y en su debe tienen que su claridad de conceptos no se ve en ningun momento invadida por esquemas reiterativos, por slogans vacuos ("A tumba abierta"). Personalmente he disfrutado de lo lindo cuando el altavoz expandía los vatios de "Los cachorros" o la corta "Una nueva época de terror" con la mirada puesta en Dead Kennedys.

"Arte bruto", vuelve a traernos a Eduardo y a sus oscuridades bien sanas, para casi acabando el lp, encontrarnos con mi preferida, "Oficios de tinieblas", edificada con presteza, bien urdida, electrica y repleta de momentos cumbres. El fin, "El mal de Aurora", no hace más que confirmar que el Punk en sus variantes menos transitadas, parece que vuelve hacerse un hueco (Antiguo Régimen, Juventud Juche, Betunizer,etc)


domingo, 9 de abril de 2017

STUART A. STAPLES. "Lucky dog recordings 03-04" (2005)

Si me dicen que las diez gemas que componen "Lucky dog recordings" son de Tindersticks, me lo creo. Su cantante, en su carrera en solitario, tan solo consiente la ausencia del grupo madre, porque en los aspectos fundamentales, sus argumentos son idénticos.

Tan solo basta pararse en sus dos primeras canciones, "Somerset house" y "Marseilles sunshine" y nos vemos contaminados con esos aires noctámbulos, con esa crisálida a punto de romper, lírica esforzada, melancolía al cuadrado.

En "Say something now", Stuart, eleva un poco el tono, se pone tenso, riega con su garganta la melodía para en "Friday night", seguir danzando a la luz de la noche con su rúbrica especial, con su cadencia leve y solemne.

El eco, los fantasmas, las ocurrencias de Tindersticks, transitan por todo el disco, merodeando con un especial minimalismo en tracks como "Dark days", y en otras, "People fall down", asistimos a un concierto sin preámbulos donde las caricias acústicas te roban una siesta.

"She don't have to be good to me" es una delicada pieza de orfebrería, cadencia de suspiros, catarsis que viene y va,  dotación de rubor para llegar al final con "I've come a long away", rumor que te asalta, que te pierde más. Pongamos los discos de Stuart junto a los de Tinderticks, no hay que confundirse, son lo mismo, garantes de la soledad, solemnes árbitros del silencio....



jueves, 6 de abril de 2017

COLD PUMAS. "Persistent malaise" (2012)


Hay veces que ocurre, de repente, cuando te dispones a dar el pistoletazo de salida a las escuchas semanales, y por azar se levanta la liebre y sale un grupo como este, Cold Pumas. Pasa que no puedo parar de poner el cd desde este sábado, que por las tardes frenético espero el mejor momento para que "A versatile gift" comience a disparar sus andanadas de guitarras, sus locuras rítmicas, matemáticas milimétricas de distorsión y melodía extraviada.

Cold Pumas vienen de Brigthon, y el cantante de la banda es su batería. Hay queda eso, otro dato más para que la belleza axfisiante de la banda te convide a prestarles atención. Voy a por el segundo trago, "Fog cutter", como si estuviese escuchando a Joy Division cortando con un serrucho el silencio mientras el grupo confecciona su propuesta de arte y ensayo.

Su sonido es como un bucle que te engancha, como un filón que no se agota ("Sherry islands" es una operación de algebra guitarrera, es un maremoto de ruido bien trinchado con una base melódica que recuerda a la Velvet más ruda y potente).

Disco como "Persistent malaise" y su continuación en el año 2016, "The hanging valley", (pronto tanbién por aquí), me hacen subirme por las paredes, gozar como antaño cuando rayaba los vinilos a base de lametones de escucha, victimas inocentes de esa necesidad vital que tenía de encontrar un lugar mediante el medicamento de la música. Cold Pumas es una bomba, un cohete, la mejor manera de seguir con la aventura de busqueda de nuevos paradigmas, de nuevos explosiones que nos hagan demolernos para volver a volar entre antojos y aire de soberbia.

Cada uno de los 8 temas que compone "Persistent malaise" son una andanada de fiebre, un colapso que aveces pone una pica en Sonic Youth, ("Variety lights"), con sus programaciones de infección de electricidad, motorizada, espolvoreando rabia y provocando un maremoto que no se detiene, que es un torrente de excitación febril ("The modernist crown").

La música de Cold Pumas es catarsis, es como una jauría de lobos que andan todos el mismo paso, los mismo patrones, empeñados a empuñar con violencia sus instrumentos para confeccionar un puzzle repleto de estrías y potencia.

Dejan para el final lo más florido. "Rayón gris", pizcas de melodías, arcoiris y llamas, guitarras que no se marchitan mientras ellos a lo suyo, jugando contigo al gato y al ratón. De esos temas que te pondrías a todas horas, contenido, como cuando The Wedding Present amenazaban tormenta sirviéndonos una taza de pop de mentira para luego envenenarnos con una borrasca asesina.

Para terminar (¿ya se acaba?), "Vanishing Point" la mejor forma de disolverse haciendo mucho ruido, epílogo genial, minutos donde el alma de grupo descansa en sus inflamaciones reiterativas, en su humo de llamada de combate. Ya tengo grupo a que adorar y seguir hasta el averno, Cold Pumas. No hay que perdérselo.


martes, 4 de abril de 2017

JULIANNA BARWICK. "Will" (2016)


Si en los dos primeros trabajos de la compositora Julianna Barwick, "Nephente" y "The magic place", se dejaba llevar por las corrientes que fluctuan en la naturaleza, en este "Will", su ser etéreo, envolvente, descansa entre un maremagnum de sugerencias crecidas al albur de lo urbano.

Su voz, su principal recurso, eso sí, eso no ha cambiado. El disco se grabó en Lisboa, Carolina y New York, y todas las canciones tienen una pulsión propia, tierna, delicada, angelical. Las dos primeras, son como para que no decidas marcharte cuando has empezado a oírla ( "St. Apolonia" y "Nebula").

En la tercera, "Beached", con el piano como principal aliado en su combate de oscuridades nobles, seduce desde su inicio, por esa capacidad para elevarte, para llenar silencios con un murmullo infinito. Barwick en "Same" casi parece que podía aparecer en el siguiente film de Lynch, con su voz alertagada, con sus suspiros que no se acaban.

En "Will" hay tiempo para el neoclasicismo, ("Wist" o "Big hollow"), y para que las teclas te acaricien el alma con unas notas que huelen a devastación, a tormenta caída por antojo en la desgracia del que no sólo quiere sol. Simplemente maravillosa. Como "Someway" y ese festival de antorchas de voces que se pierden en un naufragio de levedad. Para terminar la electrónica entra a hurtadillas en "Will" con "See, know" y esa capacidad para crear un mapa sonoro de fragilidad y combate de hielo.

"Will" un disco para escuchar tranquilo, para moderarte con su propuesta, con su ilusión exploratoria, con su ráfaga de suspense. La noche, el día, los amaneceres que están por venir, el riesgo de la ilusión tardía. Un buen disco, minutos de esos que no se olvidan....

domingo, 2 de abril de 2017

LOVVERS. "OCD go go go girls" (2009)


"OCD go go go girls" fue el primer disco de esta banda de Nottingham, que trás empezar con unos interesantes eps se decidió por el formato grande para elaborar doce canciones que se pasan en un pis pas, donde el garaje y el punk de baja intensidad, se dan la mano sin inventar nada, pero con cierta dosis de afición por lo festivo, por la marcha total.

"Creepy crawl" es la primera certeza de que los chicos se lo pasan bien, y "1-2-3-4 count" con ese aire canalla es otra retaíla de minutos esparcidos para el uso y disfrute del personal que necesitamos de vez en cuando algo simple, banal, para llevarnos a los oídos.

La que titula el cd tira más por el garaje y "I want to (go)" son dos minutos fulgurantes de pretensiones juveniles aderezadas de rabia e insolencia. Insolencia que en la mejor del lote, la punk y frenética, "AXTXTXXTXDXE", single del disco, se traduce en una buena patada energía de arengas y condimentos adictivos.

Sucia suena "Alone with a girl" y "Human girl" es una trotona y emocionante carga de punk melódico que levanta ánimos, que te hace sacudir el instinto. Dejan para el final la canción más larga del disco, (siete minutos), "Wild smiles", una buena andanada de punk repleto de rabia, fiereza y pegada. Lovvers no descubren nada, pero sientan bien para empezar la mañana.


jueves, 30 de marzo de 2017

CHEATAHS. "Mythologies" (2015)


Con una mirada puesta en el shoegazing que tanto añoramos de bandas tan inolvidables como Ride, My Bloody Valentine  o Curve, y con otra en el britpop, así prepararon los londinenses su segunda embestida en forma de album con este sustancial "Mythologies".

Aquí hay chicha, hay feedback, hay torrentes de emoción, como en "Channel view" y su pop de seda aderezado con una melodía sulfurusa, eléctricos a mas no poder, sumergidos en unas barrica que destila los mejores alcoholes de los 90, cuando grupos Swevedriver nos hacían volar, sin paracaídas, sin miedo a la hecatombe total.

En "In flux", parece que estemos viajando en el tiempo y que nos topemos con una versión ácida de The Psychedelic Furs. Uno de los mejores momentos, más potentes y embriagadores del disco, es ese torrencial sónoro que es "Freak waves", noise pop que hace retumbar las paredes, agitación y juventud arisca en un maremoto de lava y luminiscencia etérea.

Todo el disco esta repleto de guiños, de evocación, de sueños salvíficos, de melodías para retar, ("Sings to Lorelei"), y de hondas evocaciones a los Sonic Youth más planeadores ("Hey, sen"). Alaridos de distorsiones en "Deli Rome", y caos por doquier en la estrambótica y espacial "Colorado", para continuar con la redondez de un disco que te sumerge en las aguas fecundas de la agitación del shoegazing más excelso. Puro vicio.

La casi hora del cd pasa sin apenas darte cuenta, y los aderezos de britpop como "Seven sisters" o "Mysteci" hacen que estemos ante una obra suculenta, altamente disfrutable, necesaria para elevar la voz del volumen, y recuperar toda nuestra afición a esa camada de jovenes aviadores del sonido que tuvieron en el shoegazing su bastión y su lucha.

martes, 28 de marzo de 2017

LOS PLANETAS. "Zona temporalmente autónoma" (2017)


El día 24 de marzó salió a la venta el último trabajo de Los Planetas. El día 24 llegó a casa volando desde connatos siderales, con sus palmeras difuminadas, con ese verde indagador penetrando en el campo visual, llamada morse de colores que incitan a buscar.

Nada más que se fue el mensajero, lo tuve fácil. Quitar el plástico, ponerme cómodo y dejarme llevar. Y nada más empezar, una de las mejores canciones de la historia de Los Planetas, "Islamabad", siete minutos que se pasan raudos, himno desolador, llamada dolorosa, éxtasis que te atrapa con su imaginativo fragor.

No abandona J y sus compinches sus aires del sur, fogata en el desamparo, con la voz de Soleá Morente en "Una cruz a cuestas" y en "Soleá" con un vigoroso organo que lleva todo el peso de una procesión de palabras arrastradas.

Momentos estelares hay muchos en el disco. Me gusta "Seguiriya de los 107 faunos", por esas explosiones que nacen al azar de electricidad y que se pierden en el relato de J., casi post rock desde el señuelo de un quejío. Vigorosa y estupenda, solemne y delicada.

Después de 7 años, el grupo sigue en forma. Nuevos caminos que se abren, nuevos remolinos para soplar. También han sido lo suficientemente inteligentes para introducir canciones de toda la vida del orbe planetario, ("Hierro y níquel", "Porque  me lo digas tú" o "Ijtihad"), canciones de esas que se graban rápido en el tarareo, como ocurrió cuando los conocimos y fueron desde el principio unos fieles compañeros de viaje de nuestras tragedias cotidianas, de los furores impetuosos, clamor del existir.

Subyace en todo el lp un poso de guerrilla, de lucha, de que es un deber no permanecer callado ante los pésimos tiempos que estamos viviendo ("Libertad para el solitario", "Guitarra roja"). "La Gitana" basada en un poema del "hombre más malvado del mundo", el esotérico Aleister Crowley, es otra concatenación de agasajos planetarios.

La Bien Querida aparece en "Espiritu Olímpico", otro single más para acompañar resquemores, patinajes del amor, y la que titula el disco un paso más para afianzar a los granadinos en lo más alto de nuestras bandas preferidas.

"Zona temporalmente autónoma" es un disco al que hay darle tiempo. Cada escucha, un montón de sensaciones para dormir rocíos, para elevar recuerdos, noctámbulos en dichos que van y vienen, en versos que se antojan licenciaturas ("Amanecer") o en delicadezas acústicas para después de un adios descortés ("Hay una estrella").

7 años. Parece mentira el paso de los años, los tachones en el calendario, el amago del tiempo en el destierro de nuestros recuerdos. 7 años y de nuevo el orbe que se ha llenado de una luminiscencia particular, de un festejo estelar que nos trae el eco colosal de mundos por descubrir.

domingo, 26 de marzo de 2017

PAN AMERICAN. "For waiting for chasing" (2006)


Labradford fueron unos de esos grupos pioneros que con sus engranajes musicales instrumentales, estuvieron en la primera andanada de bandas de post-rock. Su lider, Mark Nelson, después de agotar sus reflexiones oníricas, sus arpegios de banda sonora de silencios siempre profundos, formó Pan American.

El sonido de Pan American, sigue la estela de Labradford, (sus dos primeras canciones "Love song" y "Are you ready" son profundos e intrigantes galimatías donde se juega al ambient y al post rock, a tu la llevas mientras se producen tormentas de arenas o serenatas de susurros).

El minimalismo y los aires abstractos aparecen por doquier en un disco repleto de suspense, de nieblas agitadoras, de lienzos que se pintan con el confeti de una instrumentación que mece artilugios, que se escora al margen de lo fácil ("Dr. Christian").

Más cerca de Gastr del sol o Tarantel, que otros experimentos más accesibles (Rachel's, Moonsahke,etc) Pan American se sumergen en los difícil para atraernos con sus membranas de dolor ("From here).

El grupo tuvo una vida más o menos larga en su predisposición para alargar de forma premeditada sus coordenadas de banda de introspecciones malsanas, ( su primer disco data de 1998 y su ultima producción fue en el 2013, "Cloud room, glass room"), y este disco es una manera ideal para acercarse a sus glóbulos de oscuridad, a su percepción del post rock como estilo ortodoxo donde rendir cuenta a las disgresiones instrumentales y a los soliloquios excesivos.