martes, 1 de agosto de 2017

NUDOZURDO. "Voyeur amateur" (2017)


"Voyeur amateur", de Nudozurdo, va a ser uno de las últimas críticas (sino la última) antes del parón veraniego que Discos Pensados se va coger. Unas semanas de asueto, de mar, de lejanía, de ciudad del norte, paréntesis de trabajo y de lo cotidiano, respirar fuerte y coger fuerza para septiembre medianero.

La verdad es que es escogido un buen disco para este parón. Nudozurdo siempre me han gustado (sobre todo sus primerizos trabajos), y este "Voyeur amateur", mezcla del ayer con lo nuevo, desde que suena la impactante "Bondage belcanto",  no me lo puedo quitar de la cabeza.

Leo Mateos, con su quejumbrosa voz, continua en este quinto álbum de la banda, pilotando este kamikaze vértigo hacia praderas siderales, donde tiene cabida todo lo que te puedes imaginar.       Hits ( "Beso co-rector"), y su trotón rítmo envolvente, krautrock de alto desarrollo sentimental como la que titula el cd, o  lírica con olor a derrota íntima ("Estás tan perdida").

Cuando se inclinan al post punk, "Jaula de oro", suenan verdaderamente excitantes, compinchados con la energía, con un lava volcánico que tiene su continuación en "Bronca zafiro". Una de mis favoritas, "Ürsula hay nieve en casa" es un zarpazo de esos que te llega muy adentro, profunda en sus misterio, expansiva y total.

"Genocida bilingue" es visceral, chula, total, y los nueve minutos de "La ruta de los Balcanes" pone los puntos sobre las ies sobre el drama de los refugiados. Nudozurdo no deja nada atrás. Lo solucionan con su independencia a voz grito en el aire, con su salvoconducto de estrías y delicadeza. Seguro uno de los mejores discos nacionales del año. Para la mochila de las vacaciones, hasta una vuelta cercana, cuando los dedos pidan de nuevo andar entre teclas y sobrecargas musicales......


jueves, 27 de julio de 2017

KATE BUSH. "Director`s cut" (2011)


Le salió bien a la cantante inglesa la jugada de revisar dos discos antiguos suyos, "The sensual world" (1989) y "The red shoes" (1993). En "Director's cut" a parte de composiciones nuevas, introdujo antiguas canciones, las cuales la sacó su jugo, su energía vital, para celebración de los que la seguimos.

La que inicia el disco, "Flower  of the mountain", es una revisión acertada donde la sensualidad de Bush casa con ciertos componentes étnicos. También en "Song of Solomon" nos seduce con su voz tierna, tensando arcos, almacenando cordura.

Kate Bush suena a años 80 por todos los costados.  A unos años 80 donde la parte comercial del experimento cuadraba con la contundencia de una propuesta que la hacía alejarse de los hits para todo el mundo. Me gusta la guitarra de "Lily", el devaneo vocal de "Deeper understanding", la vuelta al pasado con el tema que titulo su lp, "The red shoes".

Intima y ambiental se muestra en "This woman 's work", como en la balada "Moments of pleasure", donde suena más negra que nunca, con el piano pintándola cara, ofreciendo un salmo de club de corazones tocados.

Para el final del disco encontramos "Rubberband girl", blues movidito, álgido momento de dicha y de buen feeling. Kate Bush, años 80, una voz colosal que no defrauda. Un motivo para desempolvar tus arsenales del ayer.


lunes, 24 de julio de 2017

LOS PUNSETES. "¡Viva! " (2017)


No hay nada como empezar el disco con la canción que titula su nuevo trabajo. Un himno de esos para canturrear sin parar, "viva el presidente, viva el gobierno, gracias a vosotros van a ser eternos", de esas estrofas que deberían escribirse en las pizarras de los colegios, en los muros de las prisiones efímeras o permanentes que constantemente nos acechan, nos limitan, nos ponen cepos en la libertad.

Una puta canción del verano. Los Punsetes al rojo vivo, mi mano alzando como señal de protesta el volumen hacia reinos ignotos. La voz de Ariadna,  y su permanente inmovilidad en directo, el grupo que la acompaña ejerciendo de magos del punk pop, de la irreverencia, sacudiéndose hechizos, ladrando a los cielos que se inflaman ("Alphaville").

Si ya habían demostrado con creces su valía con sus poderosos y vibrantes discos anteriores (sobre todo con "Una montaña es una montaña"), ahora nos arrojan a la cara una colección de canciones a la cual más vibrante donde a veces superan a Los Planetas de primera época con ese rasgueo de guitarras que en "Tu puto grupo", forma una épica inigualable, una sensación de estar escuchando lo mejor que han hecho hasta la fecha. Y el listón lo habían dejado bien alto.

"Mabuse" es contundente y machacona, jauría de punk con melodías efectivas, radioactiva. "Miedo" es catarsis, espeología eléctrica, subversión, gamberrismo y movidos feedbacks. Luego viene la planetaria "Presagios de partida", y el rugido guitarrero de "La pereza que me da", pura sacudida nerviosa, cataclismo solemne.

"Camino" y "Manual",  ponen la alfombra a la mejor del disco. Los siete minutos de "La estrella de la muerte" es pura energía desbocada, es un slogans que no para de sonar, un desarrollo instrumental poderoso acompañado con unas letras que son estrías. Calidez, lírica, estruendo y mucha rabia. Sí, este "¡Viva!" es para gritar a los cuatro vientos vítores, alucinación colectiva, Los Punsetes molan. Como cuando conocimos de golpe a Los Planetas....



viernes, 21 de julio de 2017

SURFIN BICHOS. "El mundo por los pies 1988-1994" (2017)


25 años ya hace de la aparición de "Hermanos carnales". 25, se dice pronto. Tengo recuerdos de esa época, de la pequeña tienda de discos de mi barrio ya desaparecida donde me compré el vinilo. Vinilo que no paraba de escuchar en casa, encerrado en la habitación, cobijado en mis veinti pocos años, en unos años donde salí del cascarón, donde hice de los amigos, la calle y la música, el eje donde mi carácter volcánico podía desenvolverse con claridad. Los 90. Los años dorados de los que ahora nos acercamos a los 50.

Fernando Alfaro y sus bichos han elegido la fecha perfecta para este regalo. Toda la obra del grupo más un dvd con un concierto de presentación de "Hermanos carnales" junto a un interesante documental donde se cuenta la historia de la banda. Vamos, que ya son un grupo de leyenda. Quién les iba a decir a los de Albacete cuando sacaron su primera maqueta (que por supuesto también anda por aquí) "Primera cebolla sónica", el alcance y la importancia que sus canciones iban a tener.

Surfin Bichos un retazo de historia de la música interesante e independiente de este pais. Con su primer largo "La luz en tus entrañas", ya dieron el pepinazo. "El rey del pegamento", "Un perro feliz",  o "Arañame con cariño", formaron al instante la banda sonora de viajes, grabaciones de campo en cintas que se rompian de tanto uso, tráfico de melodías que nos ponía ciegos de ardor, jóvenes y valientes que eramos, abolladados, como ellos. Alfaro y su toque mágico para hacer grandes canciones en compañia de unos músicos que hicieron algo que por aquel entonces aquí era impensable. Duros, guitarreros, cizañeros, también ángeles benditos con las alas quemadas de tanto arder sueños.

Esta caja-libro-disco es Pandora abierta de par en par, para gozar, para volver atras,para germinar pezuñas de no olvido. Yo me los pongo uno detras de otro. Asi se ve más de cerca su evolución. "Fotógrafo en el cielo", (1991),  Joaquín Pascual, Carlos Cuevas y Jose María Ponce junto con el gurú de las oscuridades profundas, dan de nuevo en la diana; rabiosos en "Oración del desierto", hacedores de himnos, "¿Qué clase de animal eres tu?", entonando bilis de esa para entonar ebrios mientras esparcimos nuestros años por almanaques ya grises y en desuso, "Rifle de repetición". Todo aderezado con extras, epes, canciones para que digamos que sí, que tenemos todo lo de Surfin Bichos.

Luego vendría el álbum que a dado pie a este regalazo, "Hermanos carnales", (1992), un año que tengo por asuntos personales, repleto de pétalos imperecederos. Los chicos aparecen sin ropa en la portada, exhibicionista de calores internos, homenaje a "Inseparables" de Cronenberg, fabrican su mejor disco. Aquí, con la idea original de doble formato, siameses, como en la película, el derroche lírico, la ternura, el dolor, todo tiene cabida. "Mi hermano carnal" y "Fuerte" se escucharon hasta en las radio formulas.

Es su disco con mejor sonido, un bombazo repleto de rincones donde pararse a disfrutar, a envalentonarnos. Después de tantos año, no ha perdido ni un ápice su agitación, su luminosidad, radiando caprichos sonoros, estrofas que se graban mientras la luz de tus entrañas agrieta maldades.Luego "El amigo de las tormentas" (1993), donde contaron con la colaboración vocal de Isabel león, otra buena andanada de sones que dejan su eco caracola en nuestra necesidad de llenarnos de guijarros musicales, de estridencias que se evaporan en un rubor nunca demasiado serio. "Si tengo que cambiar", "Comida china y subfusiles" ,"El final de una quimera" y sobre todo la que titula el disco, vienen a confirmar la madurez de una banda que ya estaba barruntando los rayos y truenos de la separación.

Ese mismo año publicaron lo más flojo de su producción, un minielepe de versiones, donde quitando "Cielo" y "Aleluya", el resto denota cierto hastío. Al poco Fernando y sus bichos decidieron poner fin a una de las aventuras más sorprendentes y sinceras que hemos tenido por aquí. Luego vendria Mercromina, Chucho, Alfaro en solitario, y otros proyectos dulcemente abollados. Pero eso ya es otra historia.

Para este verano nos queda empaparnos con todos los temas de Surfin Bichos, volver a ellos, elevar el volumen, estrujar los discos, buscar a Manson en un torcido verso, mirarnos al espejo y notar el paso del acecho del tiempo. Las canciones perdurarán. Hacia el confin de una época sin edad. Hacia un universo donde las luces del firmamento alumbren los pasos de los que siempre fuimos perros libres necesitados de alguna caricia redentora.


miércoles, 19 de julio de 2017

MANTA RAY. "Torres de electricidad" (2006)


Dejaron lo mejor para lo último. "Torres de electricidad" es para que el escribe, el mejor final para una banda que supo hacer del riesgo su filosofía, adaptando el krautrock al post rock, especulando con destreza, removiendo la varita mágica para sacar del aire espejismos eléctricos.

Y eso que empiezan especulando con "Don't push me". Pero rápido se ponen el mono de trabajo, la soberbia "No tropieces" es un arma cargada de intensidad, saxos al viento, y la voz de Jose Luis Garcia, repicando sustos, amasando rayos y truenos.

"El despertar" es una batidora, kraut astur, largas líneas sónicas de sonido macerado al antojo por unos músicos competentes en su trabajo, que suenan como un tiro. Y casi rallando la no wave suena "Mi dios mentira", con la bateria de Xabel Vegas como engranaje perfecto para una sintonía instrumental que te sacude, que te alarma. Visceral y triunfal.

"Anada para Celia" suena oscura, decadente, y "Por que evadirse a otros mundos aun más pequeños" es la más juguetona del disco, un voraz galimatías de rock que va y viene, de silencios que de golpe se vuelven truenos. Un himno de postrock, una canción de esas que deja huella por su soberbia expansión sideral.

En "Todo puede cambiar" nos hallamos con esas tonadas tan caracteristicas de Manta Ray, un fuego abrasivo, un lamento de lucha, ladrar al cielo, todo puede pasar. "No avant-garde (elektronik)" es ruda, asfixiante, repetitiva, vamos, un taladro de rosas. Y para terminar este viaje de alta tensión, la que titula el cd, más serena, liana que se enreda, colosal. Se fueron hace mucho Manta Ray, pero nos queda un buen montón de canciones para el recuerdo, de una banda que jamás se apuntó al carro de lo fácil.

lunes, 17 de julio de 2017

JOSELE SANTIAGO. "Lecciones de vértigo" (2011)


Reconozco que la carrera en solitario del lider de Los Enemigos, nunca me ha entrado lo suficiente. Quizás porque el listón dejado por su banda es tan alto que muchos esperabamos su continuación. Con el paso del tiempo, y con este su cuarto trabajo, parece que le he cogido el punto.

Josele hace de cantor de lo sencillo, se confabula con el ripio, abanicándonos ritmos de austeridad, solemnidad de un lobo estepario ("Hagan juego", "El lobo"). En "Canción de próstata" se deja querer con esa melodía sin aspavientos, abanico fruncido a la voz, si, todo un puntazo con ese final guitarrero.

Porque de todos sus trabajos en solitario, este es el que quizás más se acerca a Los Enemigos (siempre guardando las distancias). Aquí parece que Josele esta agusto en esos zapatos de punta que nos presenta en la portada del cd. "Fractales" es tierna, maravillosa, balada que te atrapa con su sencillez.

En "Sol de invierno" hace su especial dedicatoria a sus compañeros de viaje, a los que se enrocan y dicen que si, que la línea del frente sigue estando repleta de combatientes de lo cotidiano. En "Euforia" parece un chavelín con esa voz que parece que se va a romper pero que sigue fresca como un limón.

"PAE", tira más a folk años 50, y "Ser verde" recupera una canción que cantaba la rana Gustavo en Barrio Sésamo, donde Josele se divierte en un trovador juego de luces vocales. Para acabar "El estibador" y "Sin dolor", brindis al sol, carantoñas de esas que se agradecen de un músico especial, con una voz especial, que aun tiene mucho que decir.


sábado, 15 de julio de 2017

PJ HARVEY. "The Peel Sessions 1991-2004" (2006)

Hubo un tiempo en el que PJ Harvey era buena, un torrente de electricidad, una máquina de tensión que no cejaba en su intento de explotar cielos, de dotar de rabia el rock. Discos como "Dry", "To bring you my love" o "Rid of me" ( los tres mejores para el que escribe), fueron un colapso sin fin, un tratamiento de rock sin aditivos.

Luego, con el transcurso de los años llegó la excesiva calma, los paisajes lentos, la perdida de la energía, que tiene en "The hope six demolition project" el exponente máximo de esta huida hacia ninguna parte.

"The Peel sessions 1991-2004", disco que salió cuando John Peel llevaba muerto dos años, es a la vez que un homenaje al gran vaso comunicante de todo lo que bueno que se cocía por el mundo del rock, una colección de canciones donde Harvey se muestra contundente, fiera que aprieta la garganta y explota en alaridos, ("Victory" ) envalentonada con crudeza y bilis demoledora ("Oh my lover").

"Sheela-na-gig" y "Water", forman el cuarteto de canciones grabadas en 1991, y son las que demuestran a las claras todo el poderío de PJ, los tambores de guerra. Del 93, dos tracks también contundentes y rotundas, "Naked cousin" y la blues "Wang dang doole".

Otro punto potente de esta grabación son las que nacieron en 1996. "Losing ground" es un misil eléctrico, sudor y rabia; "Snake" es una excitante deflagración de ritmo loco, sincopado, pirañas en la piscina, calor de muerte. "This wicked tongue" y "Beautiful feeling", del 2000 ponen casi el epilogo a la dedicatoria de Harvey al desaparecido Peel, con la estremecedora "You come through".

Discazo pues, un envolvente divertimento, razón de más para tender nuestras redes a los trabajos primerizos de esta artista que tanto nos encandiló.


miércoles, 12 de julio de 2017

GUIDED BY VOICES. "August by cake" (2017)


32 canciones, disco número 100 desde que en 1986 Guided by Voices iniciaron su peculiar carrera en su mundo lleno de perplejidad y canciones rotas de pocos minutos ("Forever since breakfast"). Han pasado ya tantos años.

Pero Robert Pollard y sus chicos siguen a la suyo. Tan solo pararte en la parada de bus que es la segunda canción de este doble álbum, "Generox gray", para volver a caer rendidos a esas formas tan singulares de tratar la canción, de hacerla misteriosa con su pop apabullante, indie rock de ese que no tiene fecha de caducidad, ("When we all hold..."); y nunca pierden fuelle ni fuerza, te dejan hechizado, te pones cada vez el volumen más alto, recordando lo que algún día bandas como Guided by Voices hicieron por el indie rock.

"Goodbye note" es power por vitaminado, electricidad cuidado no tocarte, con esos coros que te dejan de hielo, con esas notas a ras de los minutos para que disfrutemos de este medicamento que nos vuelve jóvenes por momentos. En este su primer disco doble de su carrera, en una banda con una productividad que ya quisieran muchos, esta el resumen de toda una carrera repleta de más altos que bajo (si como bajo ponemos la reiteración, bendita repetición).

Vaya melodía que se sacan en "We liken the sun" y el ritmo trotón de "Absent the man" es para espabilar a un muerto. También hay sitio por aquí para refriegas extrañas como "Packing the dead zone", y movidas sensaciones psicodélicas que son una pasada, "Overloaded".

Garajeros suenan en "West coast company man", y hacedores de himnos en "High five of farmers" o "Sudden fiction". El doble disco transcurre sin compasión, con regueros de luces que jamás se apagan ("It's food"), y chapuzones en los setenta ("Cheap buttons").

Pollard y sus chicos saben hacernos disfrutar, concretan su mensaje, hacen de la brevedad un dulce ocaso, un refrito de pócimas de pop y rock sin caducar para que levantemos los brazos y gritemos felicidad ("The laughing cleset").

Asi hasta 32 temas. Viva el indie rock joder, ("Deflect project") parecen que gritan cuando se quitan la cera de los años de los oídos. Todo disfrutable, todo como un sueño que no ansia el despertar ("Golden door").

Sólo le pedimos a Pollard que se ponga las pilas y que empiece el siguiente álbum. No quiero dejar de respirar sin haber escuchado el disco 200 de la banda.


lunes, 10 de julio de 2017

JAPANDROIDS. "No singles" (2010)

No viene mal quitarse el mal sabor de boca que supuso el ultimo disco de Japandroids, "Near to the wild heart of life" (2017), con la recuperación de este disco, donde el grupo reune dos eps en un combate de noise rock aguerrido, lo que tanto he echado en falta en su trabajo de este año.

Aquí los temas avanzan como una sofocante escabechina, disfrute total de sonidos afilados que van y vienen, ("To hell with good intentions", version de Mcclusky),  o retorcidas punks inclinaciones genocidas, como las vibrantes "Darkness of the edge of Gastown" y "No allegiance to the queen".

"Sexual aerosol" suena metálica, electricidad rimbombante que rebosa destreza desde los primeros auillidos, una reflexión apabullante de ruido blanco, que en "Press corps" se convierte en una convicente enumeración de sonoridades para aturdir.

"Couture suicide" es un avispero, una enconada enumeración de bombas racimos que explotan bajo tus pies, ladrillo atomico que en "Coma complacency" se convierte en un altar de imprudencias temerarias sónicas. 

El duo formado por Brian King y David Prowse se cargaron de razones para que en sus primeros trabajos los tomasemos en consideración como un combo a seguir. Lástima que sus ultimas canciones adolezcan de conformismo, de continuidad, de bajada de pistón. Aquí en "No singles" no hay nada de esos. Noise rock elegante, combativo, eficaz. Buen disco.


jueves, 6 de julio de 2017

2 BY BUKOWSKY. ""What a long strange journey this has been" (2001)


Pedazo de banda de post rock que nos perdimos por el camino de las búsquedas, los encuentros, los años que no pasan en balde, la necesidad de seguir atado a la ilusión hallando bandas que puedan perforar nuestros sentidos.

2 by Bukowsky vienen de Grecia,  y este disco con largo título fue su mejor y más acertado trabajo por su variedad, sus silencios, el caos al que te sumergen desde que se inicia la larga "Buclkle up scully..." con sus quince minutos de introspección instrumental.

En "It's time  to hybernate" te sacuden con una electrónica matizada con unas guitarras que son como el aviso de una debacle anunciada, ponzoña y distorsión, nublados tiempos y cirros en formas de venganza. Me gusta el aire sinfónico de "Zagadka" y la más lograda del disco, puro Tortoise, "8 steps of the crane and the snake", es puro intimismo, ronroneo de Mogwai, suavidad concentrada en un espectral ambiente donde la banda sabe bien jugar sus bazas.

"Burn  with, the sorceress" juega a la experimentación bien llevada, con el grupo en pie supurando ansias de enfatizar cielos abiertos. Acaban el disco con otra maravillosa letanía rítmica, "Solution:Saurus", una pasada de principio a fin. Llevaban desaparecidos desde el 2005 cuando sacaron el también interesante, "Yzordderek", pero en este año tenemos la fortuna de su aparición en forma de single con dos temas que esperemos que sean la antesala de un nuevo trabajo.


martes, 4 de julio de 2017

OXBOW. "Thin black duke" (2017)


10 años llevaban los californianos sin contaminarnos con sus extrañezas, con sus maneras tan peculiares de descuartizar el rock mediante reconversión y las profecías sin cumplir. "Thin black duke" (homenaje al camaleón que tanto echamos de menos) es quizás el disco más accesible de su carrera, y para el servidor el mejor de todos ellos.

A la cabeza de la banda, Eugene S. Robinson con una supervoz de esas que deja huella, que acuchilla. Y si a esto acompañamos unas composiciones que por momentos nos trae a Buckley, ("Cold & well-lit place) y otras se esfuerza en un raro slowcore con cadencias imperturbable, ("Ecce hommo"), no queda duda que si, que estamos ante una gran banda.

Oxbow, amigos de correrías de Jesus Lizard y Swans, en "Thin black duke" han concentrado su veneno, lo ha condimentado con especias de rock atemporal y rutilante como ese estallido que es "A gentlemen's gentlemen", trayendo por la puerta de atrás a Faith no More, ("Letter of note" o "Host"), o confeccionando salmos a lo Nick Cave en "The upper".

Mi preferida, por su eficacia y rapidez para abordarte es "Other people" donde los vientos se dejan llevar ligeros por la senda de la especulación, donde hacen un himno del aire para gozar con esa manera tan particular que tiene Oxbow de picar en este o aquel género para retozar con gracia en un mar de alegría.

Para acabar "The finished line" otra oleada de sensaciones ardientes, un inicio arrolador y total, una voz que lo ocupa todo, que te lleva desde el desasosiego a prados donde pacer con tu musa preferida, a robar los tesoros perdidos de algún mar imaginado. Oxbow, una de esas apuestas que hacen que aun podamos ser optimista cuando hablamos de grupos que nos pueden emocionar.


domingo, 2 de julio de 2017

IGGY AND THE STOOGES. "Ready to die" (2013)


No, que nadie espera cuando escuche "Reday to die" que este disco se pueda acercar a los tres primeros trabajos de Stooges. Esto es otra cosa. Con Ron Ashton fallecido en el 2009, tampoco podemos esperar a estar alturas que el viejo Iggy se rasgue el pecho con una cuchilla. "Ready to die", como continuación al también aceptable "The Weirdness" (2007), es un disco pasable, con buenas canciones que no descubren nada, pero que si ponen a nuestra iguana preferida en la diana como artista siempre a seguir.

Con Scott Asheton y Mike Watt como principales escuderos del Iggy (bajista y guitarra), el cd rezuma por todos los poros rock sin afrodisiacos, alergia guitarrera, canciones que como la inicial "Burn", se defienden solas. "Sex and money" con saxos incluidos le da un aire vacilón y en "Job" se vuelve un poco glam.

"Gun" es contundente, y "Unfriendly world" juega al despiste, parece uno de esos temas tranquis de Iggy que nos metía en sus discos para que no nos confundieramos, para confirmar que sigue en la brecha. No, por supuesto que no mejora ninguno de sus tres primeros discos, simplemente reactiva el componente Iggy, le pone de nuevo en la carretera de la que nunca se fue.

Una de mis favoritas es la soul "Dd's" que se ve acompaña en "Dirty deal" por un buen montón de urgencia rock. Y cuando para la sacudida, cuando te hace estremecer, como en "Beat that guy", sientes que si, que Iggy sigue siendo el mismo barriobajero que penetró en nuestros corazones sin preguntar si quiera si había sitio en nuestro hogar. Grande.

Si, este cd no pasará a la historia, pero como siempre, es todo un flipe degustar los mismos venenos que Iggy y sus remozados Stooges. Es cuestión de tirar las cartas y desear que no todas estén marcadas. Buen disco.


sábado, 1 de julio de 2017

SWAN LAKE. "Beast moans" (2006)


Swan Lake fue un grupo canadiense formado por músicos de bandas importantes. Comandados por Dan Bejar de Destroyer, por aquí también hay gente de Wolf Parade, de The New Pornographers, o Frog Eyes. ¿Qué se puede esperar de tamaña conjunción? Pues un cuento de indie rock bien trenzado, donde predomina el pop difícil, la experimentación y los arreones siempre comedidos de electricidad.

Un disco largo que se disfruta a borbotones desde la inicial "Window's walk" o la extraña y estrafalaria "City calls". Aquí hay tiempo para todo, para retoques de psicodelia cantados al albur del canto mañanero del gallo ("A venue called Rubella", "All fires"), extravagancias casi de world music ("The partisan but he's got to know"), o reflexiones en voz baja donde Bejar parece más Destroyer que nunca ("The freedom").

La verdad es que "Beast moans" es un disco altamente disfrutable, un rubor que incita al silbido, a la expansión de los corazones con soflamas jamas incendiarias, sacudidas de latidos de pop que como en "The pollenated girls", esparcen cadencias de demolición rítmica, sonando a retazos rotos, tejido de color impulsivo.

"Blue bird" recuerda con bastante atino a Mercury Rev de primera época, para con "Pleasure vessels", seguir envolviendo las melodías con celofán, extrayendo el jugo del misterio en dosis siempre celebradas de cordura.

Para terminar, "Are you swimming in her pools?", delicada y subida de tono y "Shooting rockets", perfecto fin para un supergrupo que supo sacar de cada de uno de sus componentes la medida necesaria para confeccionar un extraño e interesante disco.



miércoles, 28 de junio de 2017

ILEGALES. "Mi vida entre las hormigas" (2017)


Jorge Martínez es un icono del rock and rolk. Es un salvaje lobo que lleva aullando por las entrañas de nuestra Iberia desde los años 80. Jorge es nuestro Iggy Pop, nuestro bestia preferido, un ser de esos imprescindibles para entender que es ser auténtico, fiel a si mismo. Jorge Martínez vivió en La Movida y se cagó en ella y en sus bufones con mucho colorido y sin ningún fondo. Es un guitarrarista ejemplar, un músico exigente, que convirtió al stick de hockey en un arma de prevención contra la ignorancia.

Asi que no hay nada mejor que un buen documental y una banda sonora acorde para que no olvidemos la importancia de este astur y su banda. El proyecto del documental fue financiado via crowdfunding por los fans que acudieron raudo a la llamada de nuestro Atila preferido. En un primer momento únicamente los que ayudaron a realizarle tuvieron la oportunida de verlo. Ahora después de unos meses, Jorge y los responsables de la aventura nos ponen en nuestra mano la BSO que apoya las imagenes y el documental, junto con un libreto escrito por el mismo Jorge donde pergeña y resume a la perfección la historia de Ilegales.

Hasta se ha llevado la proyección a distintos cines de nuestra geografía, donde se ha podido disfrutar en tamaño gigante de las aventuras del último punk.El disco en cuestión son 15 canciones, representantivas de su larga discografía y grabadas para la ocasión, donde se nos muestra a Ilegales en plena forma  y con ganas de dar guerra muchos, muchos años más.

La que titula el disco es la mejor manera de empezar, con las intenciones sobre la mesa, con Jorge haciendo de su filosofía el eje principal para sobrevivir entre tanto mezquindad. No hay mejor manera que pasar una tarde poniendo la tele a toda ostia, acabar el visionado y ponerte el cd. "Europa ha muerto", ya lo decia Jorge hace un huevo de años. Premonitoria letra sobre el ocaso de la civilización o "Revuelta juvenil en mongolia" punk de ese por el que no pasan los años.

La cinta tiene momentos para reir, con todas sus aventuras de pelicula, y para la tristeza (la muerte del bajista Alejandro Espina sumió a Jorge en un profundo mar de negritud). Sus soldaditos de plomo, su caserón familiar en medio de la niebla que todo lo tapa, en el bosque donde su familia de gran abolengo dejó sus huellas en cada rincón, poblando de fantasmas las paredes.

Es un punto volver a escuchar "Tiempos nuevos, tiempos salvajes", sonreir a ritmos de ska con "Hola mamoncete!",  flipar con las certezas de "Africa paga", o levantar los puños con "Qué mal huelen los muertos!". Todas canciones que de una u otra forma han formado parte de nuestro apego por el grupo más grande de rock que tenemos por estos lares. Versos a cuchillo, estrofas candentes que queman y asolan, ("Un invasor en la capital"), o bailar chachacha con los puños preparados para explotar ("Al borde").

"Mi vida entre las hormigas" es un justo documento de esos que hay que tener, la mejor manera de honrar la necesidad de que músicos y personajes tan apabullantes como Jorge Martínez nos sigan salvando de la mediocridad, del estado nauseabundo de las cosas, de los dejes miméticos, de lo vulgar que hacen ley, de la levedad de la música antual.

Ver a Jorge caminar por el vaho de su refugio, donde se deja llevar por los recuerdos, donde sus tropas de asalto cobran vida, donde sus guitarras con nombres de rebelión acuden a su llamada para luchar con rabia contra el inexorable avance de la edad. "El número de la bestia", el número de la libertad total, el tic del guerrero, la osadía de quien se enfrenta sin miedo a lo demencial de los acontecimientos. Jorge el estepario paseando sus botas por los bares de la desolación, repartiendo sonrisas, ejerciendo de baluarte para los que como él, nunca nos rendimos.



lunes, 26 de junio de 2017

FURSAXA. "Mycorrhizae realm" (2010)


Desde el año 2004, lleva Tara Burke con este proyecto llamado Fursaxa, donde da rienda suelta a sus querencias por la música antigua, por el folk que se desarrolla a traves de sonidos medievales, renacentistas, donde es posible viajar con tan solo cerrar los ojos y verte impregnado por esa ola de conmoción que te produce la escucha de temas como los iniciales "Lunaria exits the blue lodge" o "Poplar moon".

Fursaxa es todo espiritualidad, es psicodelia sin estridencias, son volutas al viento que se disgregan en ácidas concentraciones de éter, donde los instrumentos artesanales arropan al agua en su tránsito por el bosque ("Celosia"), o cuando parece que estemos ante el eco avasallador de esa enorme banda que fue Dead Can Dance ("Well of Tuhala").

El sonido de Fursaxa es una vendaval onírico repleto de sensibilidad, de recurrentes reflexiones que buscan la introspección, el peaje del silencio. Me encanta la estremecedora "Sunhead bowed" con su aires setenteros, hippismo de piedras congeladas por el tiempo, naturalenza silente.

Hasta el titulo del album (mycorrhizae) habla de la asociación simbiótica de una especie de hongo con las raices de una planta huesped; canto a la naturaleza, a los cánones de lo primigenio, a lugares donde es fácil intuir lo efímero de nuestra existencia, la grandiosidad de la creación ("Charlote").

Tara Burke, te pone contra las cuerdas cuando recita su voz parece un laud, su folk apaciguador es una serenata que no se para que es música para el ensueño. Un buen disco para empezar el lunes, para atravesar la estepa de la semana.


viernes, 23 de junio de 2017

HAUSCHKA. "Snowflakes & carwrecks" (2009)


Hauschka es el proyecto del pianista germano Volker Bertlmann, el cual se ha propuesto a traves de su dilatada discografía en poner su granito de arena para que el neoclasicismo reviva, para que la música clásica se vista de modernidad y dejarnos anodadados, rendidos mientras las teclas suenan épica y dulce ostracismo.

Aunque "Snowflakes & carwrecks" tenga recorrido de mini elepe con sus 9 temas, el cuerpo general del trabajo hace que le podemos considerar como otro disco más en una singladura que empezó en el año 2004, y que ha día de hoy continua igual de fertil.

"Ginsterwerg" y "Eisblume" son las dos primeras caricias que te encuentras cuando desempolvas el cd y te pones tranquilo en el sillón esperando los aspavientos de cuerdas y baja densidad que Volker ofrece. Pedaleando poco a poco, caminando hacia confines cerca de tu memoria, explayando su arte para difuminar entre sus notas una buena caligrafría de clasicismo celestial.

En "Wonder" se deja llevar el grupo por la nostalgia de lo efímero, saltando aquí y allá entre brumas de introspección, saludando los días con pañuelos de notas musicales que se explayen y duermen entre mohines de serigrafía del corazón. En "Tanz" son las cuerdas quienes mandan, quienes toman al asalto los minutos para evaporar ruidos, para confabularse en el arte de la dulce desaparición, la más larga del disco, nueve minutos de evasion de jolgorio y atribulados convites de calma.

"Hauberg" es hermosa y bellamente virulenta y para acabar, ""Tagtraum", con el piano como eje principal, acaparador de un zig zag embaucador donde es facil perderse entre notas de espamos y delicadeza. Disco para ronronear, para suavizar el ruido, para fabricar ternura. Silencio.


martes, 20 de junio de 2017

DANIEL LANOIS-ROCCO DE LUCCA. "Goodbye to language" (2016)


Conocido Daniel Lanois por su colaboración con Brian Eno, cuando el ambient salió de los estudios para esparcirse por los salones de la casa con su oxigeno líquido, con sus burbujas acaparadoras, también tuvo tiempo de trabajar con Peter Gabriel o U2. Lanois es un músico que ha sabido tender una red invisible de átomos para soñar.

En este disco se hace acompañar de Rocco de Lucca, que a la guitarra acompaña a Lanois en un viaje hacia la introversión total ("Low sudden" y "Time on" es una buena muestra de ello). Aquí ambos juegan con el pedal steel ejecutando extrañas filigranas que buscan la querencia del sueño acaparador.

Todo el disco es una fábula para ponerte cuando acabas de comer; te sientas mientras el calor arrecia y los susurros de la guitarra se explayan por el salón en ondas de abrazos, en tensión siempre controlada como la colosal "Deconstruction".

Hacen su particular homenaje a Satie en el tema con su nombre, para continuar en una especie de sonido fronterizo sin atisbo de tierras donde arribar. "Three hills" es vibrante y "Heavy sun", tiene texturas de electrónica para en "Later  that night", continuar desfigurando el sonido de las cuerdas de la guitarra con guiños suaves, con potencia delicada.

Para terminar, "Blue diamond", el punto de llegada a un lugar donde es necesario abrir los oídos y el alma, un sitio donde mitigar el cansancio con esporas en los besos. Lanois no defrauda, sigue su investigación del ambient, instrumentando el silencio, acaparando sueños...


domingo, 18 de junio de 2017

GRINDERMAN "Grinderman 2" (2010)


Me encantó el proyecto de Grinderman de Nick Cave. Una manera de dar salida a la bilis salvaje del australiano, de dejarse llevar por la mala baba, por el sudor, por las fauces de lobo que se abren y cierra buscando presas, aullando rock doloroso, blues infernal.

Si "Grinderman" fue bueno, esta segunda parte es mejor. "Micky mouse and the goodbye man" es la mejor manera de empezar este viaje salvaje, fuerza, detonación, esporas en la garganta, blues de la caverna, Cave gritando como un poseso mientras la banda se desgañita en acompañar al sacerdote en su trayectoria vital.

Warren Ellis, de nuevo ejerció de escudero de Cave, y la verdad es que el vino que le pasa es todo un puntazo ("Worm tamer"). "Heathen children" es vitamínica, asfixiante, y ""When my babes comes" ralentiza su paso para mostrarnos a un Cave sesudo, sumido en sus reflexiones mientras el violín se come la canción.

"What it now" es brillante, eficaz, una dulce anfetamina de rock melódico, una rugosa experiencia de luz cegadora, canción que no se acaba, trabajo interior, volutas de whisky, locura cegadora. Total. "Evil", hace honor al demonio, catarsis recordando el pasado de Cave, lujuria a mansalva. También "Kitchenette" conserva ese aroma de guerrilla, de labios golpeados por la incertidumbre del adiós. Tensión, mucha tensión.

Mi preferida, "Palaces of Montezuma", épica, abrasiva, lenta, de esas composiciones de Cave que se te clavan  y no olvidas. El lobo rabioso de la portada quiere amor, Cave le acoge, le mima, para que ejerza de guardián de sus conciertos. Baba, rock sediento, lunas rojas, Australia bourbon.....


viernes, 16 de junio de 2017

CURSIVE. "The ugly organ" (2003)


Sin duda "The ugly organ" fue el mejor trabajo de esta banda de Nebraska, agitadores que eligieron el posthardcore como punto de partida para tocar otros estilos, un valiente itinerario donde es posible perderse en simbióticas danzas de rock febril, con teclados y caos, como "Some red-handed sleight of hand", o en "Art is hard" volcarse en himnos conceptuales donde la melodía te engancha y te atrapa.

Cursive hacen bien los deberes, tejen ordalias que parecen sinfonias de pasividad interior como "The recluse", casi pop orfebre, tentempie mañanero que da a pie a afilados navajazos de posthardcore, "Butcher the song", siempre con la mano tendida a reflexiones y patrones rítmicos que hicieron a la propuesta de Cursive algo tan singular.

En "Drifwood: a fairy tal", con vientos incluidos se envalentonan y continuan su particular viaje por no quedar establecidos en una corriente o estílo siempre predefinido. Lo suyo es picar aquí y allá, centrarse en la confeccion de un artefacto sonoro singular.

Cuando se ponen brutos, "A gentlemen caller", no hay quien les tosa, pero cuando meten a calzador las cuerdas estranguladora de sentimientos, consiguen un mapa emocional que roza el emo, con suspiros que van y vienen, con una buena porción de luminosidad interna ("Sierra").

Acaban el disco con la de más larga duración, los diez minutos de "Staying alive", indagadora, con sus coordenadas puestas en la intensidad, brutal, llaga de guitarras que valientes toman aliento, una suite donde potencian todo su saber instumental en una fulgurante tormenta de vaivenes rítmicos. Colosal.

Las ultimas noticias que tuvimos de ellos fue en el 2012, con el disco "I am gemini". Queda este enorme monumento a la exhuberancia posthardcore, a los patrones declamatorios, a la insurgencia general. Buena banda estos Cursive.


martes, 13 de junio de 2017

THE AFGHAN WHIGS. "In spades" (2017)


Que alegría poder degustar discos como este. Con esa portada parecen una banda de metal extremo. Greg Dulli ha vuelto de nuevo para que no olvidemos los 90, para que nuestra melancolía se llene de espasmos, de soul rugoso, de afectividad nunca impostada. Una canción-introducción, "Birdland" y todo sigue como lo dejaron en el año 2014, en el también muy bueno "Do to the best".

Dully y sus chicos a lo suyo. En los 90 no tuvieron la fortuna de éxito de muchos compañeros de generación, ahora, en el 2017, pueden estar orgullosos de fabricar canciones que son encantamiento ("Arabian heigths"). "In spades", dedicado a su guitarra Dave Rosser, aquejado de cancer, es como toda la obra de The Afghan Whigs, estimable, intensa, repleta de fogosidad y rabia.

"Demon in profile", uno de los puntos álgidos de este notable cd, empieza con piano para rápido colarse un espontáneo riff para hacer bailar la dicha junto a los vientos que suspiran ritmo, ocio para el que escruta y encuentra la belleza de canciones de esas que perduran.

Los autores de trabajos como "Black love" o "Gentlemen" siguen en la cumbre, conspirando con himnos que se silban con los ojos cerrados, como la fenomenal "Toy automatic" y la espeluznante "Oriole".

Las guitarras toman nervios en "Copernicus", melódica, radiante, escenario de proezas íntimas, flores en rama de sueños y sucesos. Como el soul vitamínico de "Light as a feather", un portento con garantías de perdurar como una de las grandes canciones de la discografía de The Afghan Whigs. Estoy sentado y se me mueve todo el cuerpo.

Para terminar, dos piezas frágiles, dolorosas, "I got lost" y "Into the floor", elixir embaucador, la fogosidad de la tormenta, con un final apoteósico en la que cierra el disco, electricidad que carboniza corazones, espasmos y detonación. The Afghan Whigs, un rubor que no se acaba, el arte de los 90 en pura salud eterna.


domingo, 11 de junio de 2017

SANTI IBARRETXE. "Primital Trek" (2017)


Santi Ibarretxe es uno de esos músicos que lleva su profesión en la sangre, que lleva toda la vida dedicado a dar rienda suelta a todo el arte que lleva dentro. Que lejanos los tiempos cuando a finales de los 80 se instaló en Copenague, donde se licenció en el Conservatorio de Música Rítmica. Luego volvió a España donde formo Khatorno, aunque donde es más conocido es en su proyecto como Primital Bros, música a capella para reír y disfrutar.

En la actualidad compagina su proyecto Primital como músico de gira de Ana Belen. En su haber también se encuentra haber realizado música para anuncios, bandas sonoras para películas... Vamos un no parar. Un curriculum de esos para quitarse el sombrero.

"Primital Trek" en su tercer trabajo como Primital, tras "Primital" (2004) y "Primital bells" (2009), y para mí es su mejor mejor disco, valiente, donde las onamotopeyas y su lenguaje personal, nacido de su Babilonia particular, es el eje donde se construye unos de las producciones que más nos puede acordar al genio de Zappa. Acompañado por una elenco de músicos que son el perfecto acompañamiento a los ensueños de Ibarretxe, "Primital Trek" funciona de principio a fin.

Empezar el album con "DMT" y esa ración de rock progresivo que parece salido de una jaula de jilgueros, es la mejor manera para adentrarse en un disco que es puro disfrute. No es de extrañar las comparaciones que se ha hecho de Ibarretxe y sus Primital con Faemino Cansado. Ambos deconstruyen la aburrida realidad, esperan a su Godot particular, unos tirando de surrealismo nihista y el músico vasco elaborando un idioma propio, sinergia para doblegar al aburrimiento.

"Leicros" es un puntazo, rock grandilocuente, épica de opera para el salón de casa. "Todo cura" es tribal, festiva, volantazo de ritmos para soñar espacios siderales de dicha. Luego viene la zappatista "Lang fly", sugerente y emotiva, setentera y locuaz.

"Primital trek" es una batidora de cosas extrañas.Hay veces que es fácil volar cuando encuentras fusión con las voces en guerra a capella ("Tu si moni pasta"),y en otras parecen una especie de duendes burlones haciendo su particular viaje a épocas swing y rock orate ("Pirado daroti").

Hacen su versión particular de la world music en la exhuberante "Amysty Kirindu", ráfagas y radiación, flauta hipnotizadora, jazz de andar por casa. La verdad es que se nota que Santi se lo pasa bien, que disfruta en la elaboración de esta colección de bellas anomalías, como la roquera "New Balana", donde se da un buen festín de épica en un Aor mutante, venido de galaxias lejanas.

Para terminar este divertimento,  cachondeo y risas en "Monopatín". Juego de palabras, reloj frenópatico con horas pasadas de vuelta, una pasada. Primital, Ibarretxe, una propuesta genial que no sigue ningún canon previamente establecido, música sin paracaídas, sensaciones potentes. Zappa se hubiera divertido con esta maravillosa boutade. No hay que perdérselo.


viernes, 9 de junio de 2017

SLOWDIVE. "Slowdive" (2017)


Mal pintan las cosas en el panorama musical actual cuando los ultimos trabajos interesantes que han salido en el mundillo de música independiente, vienen de vacas consagragads de los 90. Guided by Voices, Afghan Wings, Thurston Moore y Slowdive, han sacado recientemente disco, y cualquiera de ellos aporta bastante más que cualquier de las bandas que se quieren hacer un hueco con ese afan tan desmedido de crear repitiendo.

El disco de Slowdive es una bomba.22 años después de su ultimo trabajo, te pones la inicial "Slomo" y parece que se ha detenido el reloj de los momentos. La banda de Neil Hastead y Rachel Goswell, siguen fabricando ternura a raudales, universos de shoegazing acogedor, brumas que van y vienen, versos sueltos que se estiran y estiran, pendientes de un hilo de suavidad y confort ("Star roving" es un rayo que no cesa, volutas inflamadas, radiación torrencial).

Aqui todo es altamante disfrutable. Las canciones que con cariño nos recuerdan a los añorados Cocteau Twins, "Don't know why", o filtraciones de pop de ensueño, carta desde un cielo ambar, canción que se despereza entre un  mohin de arpegios, deslumbrante, vital, arenisca en la cuenca del sentir. Una autentica maravilla.

"Everyone knows", la más shoegazing del lote, la que más juega al escondite con la electricidad, confeccionando una bella corriente de vitores que da paso a mi preferida, "No longer making time", donde es evidente que estos 22 años no han surtido efecto en una grupo que parecer recien salidos del huevo. Todo resulta creible, todo es una amalgama de rugidos tiernos, belleza no impostada, radiante y locuaz.

Para terminar, "Falling Ashes", la mejor manera de terminar este maravilloso retorno, con piano, lentamente subyugados, ración de intensidad interior, canalizar los deseos, cargarse de silencios, apagar las luces, abrir la ventana y sentir que si, que no hay nada como la luz que nos alumbran de nuestros viejos grupos y artistas, los que crecieron con nosotros, los que nunca (o casi) nos defraudarán.




miércoles, 7 de junio de 2017

CHAVEZ. "Ride the fader" (1996)


Pedazo de grupo que fue Chavez. Y que efímera fue su existencia. Dos discos, un recopilatorio y adios. "Ride the fader" fue su segundo trabajo, y la verdad es que desde que empieza a sonar "Top pocket man", y sus melodías repletas de feedback, te das cuenta de lo grandes que eran y de la mala suerte que tuvieron.

Matt Sweeney y sus colegas tejieron un amalgama de sonidos donde primaba la intensidad, donde había referencias a Dinosaur Jr, ("The guard attacks"), a Mission of Burmam o a Guided by Voices por citar sólo algunos de los combos que se te vienen a la cabeza cuando suena este vendaval sónico.

"Rider the fader" es colosal, estremecedor, contundente, uno de los mejores discos de los 90 tardíos. "Unreal is real" con su inicio dubitativo se convierte a los pocos minutos en todo un himno de eterna juventud, airados vientos sónicos que en "New room" se traduce en un volcán de ruido meloso, inyección de electricidad que repta y seduce.

Se acercan al mathrock en "Tight around the jaws" y en "Lions" consiguen hacer del frenesí y la contundencia el eje principal de un discurso donde el indie rock se llena de matices, de fragancias impactantes. Una de las cualidades de Chavez fue la creación de climax donde en un mismo tema cohabitan la devastación eléctrica con cierta inclinación al emo como escuchamos en la rutilante "Our boys will shine tonight".

Cuando se ponen guerreros atruenan,("Cold joys" y "Flight'96" son las dos más bestias del disco), y "You must be stopped" pone el punto final a un disco contundente, eficaz, de una banda que pasa con sobresaliente la prueba del paso del tiempo. Conviene recuperar lo bueno que hemos dejado atras. Que el olvido no campe por sus anchas.



lunes, 5 de junio de 2017

GIANT GIANT SAND. "Tucson" (2012)

Lo reconozco. La música llamada "sonidos fronterizos", no me va mucho. Calexico o Friends of Dean Martinez, por citar algún ejemplo, nunca me llamaron la atención. Las propuestas que más me llega son las que vienen de la mano de Ry Cooder y como no, de Howe Gelb, con sus Giant Sand o cualquiera de sus proyectos.

"Tucson" es una especie de "opera de country rock", de álbum que recorre estilos, que se para en el desierto para después sonar latino, a veces con rubor, otras con estalactitas en forma de balada ("Wind blown waltz"), y otras para glosar maravillas con trompeta al riste ("Forever and a day").

Disco conceptual repleto de lugares donde detenerse, de señales para parar y tomarse un buen trago de propuestas de arena y bailes de salón, como en la demoledora "Lost love". "Undiscovered country" es letalmente retadora, una danza melódica y cruda, donde Gelb hace crooner de desventuras y goznes de corazón.

En "Love comes over you", Brian Lopez toma las manijas para suspirar clasicismo. "Thing like that", vuelve al rodeo, a los disparos de humo imaginado. Y ecos de Tom Waits destila "Mostly wrong", para pasar a la jazzy "Ready or not" con la voz de Lonna Kelley repicando desde un club de corazones sordos.

Sonoridades latinas para espabilar un muerto nos trae "Hard morning in a soft blur" y casi al final de esta gran epopeya que es este magnifico album, la melancólica y decadente"Not to end of the world", cabaretera y espectral.

Si, aunque la musica fronteriza no es lo mío, tengo que quitarme el sombrero ante la majestuosidad de esta obra que embarga, donde Gelb y sus chicos vuelven a atinar, a dar en el clavo.


sábado, 3 de junio de 2017

YO LA TENGO. "Murder in the second degree" (2017)

Pedazo de disco de versiones que se han marcado Yo la Tengo. Casi 80 minutos de disfrute total, bello onanismo de sonido amateur. Como si Ira y compañía se hubieran reunido en un garaje para dar rienda suelta a canciones de toda la vida por su forma tan particular de danzar suspiros.

Es igual por donde inicies el disco, esto está hecho para conmocionarte. "To love somebody" de Bee Gees en plan destartalado, lofi, es una gozada para silbar mientras esperas el trasiego de las horas. A los Stiff Little Fingers les rinden cortesía con la punk "Suspect device", que parece sacada de Londres años 77. Bestial.

Luego hay incursiones en tiempos blues como la canción de J. Geils Band, "First i look at the purse", frenética y brutal. Una de mis favoritas, es la reinterpretación que hacen del "Jailbreak" de Thin Lizzy, joder si hasta la voz parece un símil al del divino guitarrista irlandes. La reostia.

El disco es una continuación de otra recopilación de covers, "Yo la Tengo is murdering the classics", (2006), y como aquél esta grabado en la emisora de radio WFMU. Las 28 pistas del cd son todo un auténtico lujo para los que desde hace 30 años caímos rendidos ante cualquier trabajo de la banda.

Como no flipar ante "Girl from north country" de Bod Dylan, folk catártico, sentimiento al limite, rabia siempre contenida. "Build me up buttercup", un clásico de los 60, una de esas canciones que has escuchado mil veces pero que no sabes de donde viene (The Foundations), es una vacilada colosal. En "Rock and roll love letter" hacen su particular guiño a The Records, pura new wave actualizada.

Y como iban a faltar los Rolling Stones en esta selección. Aquí trastocan "Emotional rescue" sin que ésta pierda la provocación de la original. El punk llega con el cover de Bad Brains, "Pay to cum" y el pelotazo de The Kinks "King Kong". Esto es un volcán sin fin, una maravilla para ponertelo una y otra vez.

No hay canción mala, no hay disparates, todo tiene su lógica, todo cuadra a la perfección en la forma que siempre han tenido Yo la tengo de hipnotizarnos con su delicadeza y su rabia. "Be my babe" de The Ronettes, es como volver a ser joven, un caramelo ponzoñoso, una elegía de chicle, la virtud del que sabe que haga lo que haga lo borda.

Hasta se atreven con una versión lofi garagera del "Hey Ya!" de Outkast. Y casi para el final una de las mejores de todo este amplio lote, "Heart of darkness" de los colegas de Pere Ubu. Un disco este "Murder in the second degree" para achicharrar tu amplificador, para gozarlo y repetir, repetir en bucle. Yo la Tengo, como no, banda de los 90. No hay problema de bajón de calidad, aquí hay mucho arte.


martes, 30 de mayo de 2017

LA HABITACION ROJA. "Posidonia" (2007)


Es un Mini-cd, pero tiene la importancia de un disco largo. La Habitación Roja sacó este dulce venenoso, titulado como una canción del disco "Cuando ya no quede nada" (el que grabaron con Steve Albini en los controles), que es la que abre el trabajo.

Siete temas como siete trallazos que sintetizan sobre todo el choque que causó el ex-Shellac con estos valencianos, uno de los baluartes del indie de aki, y que con "Cuando ya no quede nada", aparecían como furibundos corsarios de corazones rotos.

"Las palabras no funcionan" es otra pieza breve que se va envalentonando, cruzando itsmos de melodía, tarareos de esos que siempre funcionan.  Como "No somos nada" y sus potentes guitarrazos guardando el pop en un armario repleto de erizos y cornadas, de cuchillos afilados sin fin.

En "Metrópolis" se enzarzan  en una potente y hábil especulación intrumental guitarrera para en "Jack frost" detonando su crisol de rugido melódico, con un armazón poderoso, con la lírica que se condena a salir siempre a flote en un Sargazos de distorsión y motores siempre en marcha.

Es imposible no rendirse a pegadas tan excitantes como "Como antes del final", un emocionante viaje eléctrico que supura bilis, un autentico arsenal de volutas de conmoción enfebrecida. Se nota en estos descartes del disco que grabaron con Albini que el veneno convirtió a La Habitación Roja en un combo más peligroso.

Para terminar, bajando algo el pistón, "El amor y otros monstruos", un vals degollado, una rúbrica efectiva y total. Lo dicho un disco pequeño de duración con hechuras  grandes.


domingo, 28 de mayo de 2017

EXXASENS. "Beyond the universe" (2009)


Detrás del proyecto de Exxasens está Jordi Ruiz, que con este su segundo disco, tras el interesante "Polaris", se labró un hueco entre los aficionados al postrock con guiños siempre a paisajes oníricos de rock progresivo y metal.

Desde que suena la primera andanada, "Sky in red", te sumerges en una potente amalgama de viajes espaciales de guitarras que seducen por su incertidumbre, por esos manejos tan bien llevados de los silencios que se rompen.

Tomando como eje temático el orbe en toda su majestuosidad, Exxasens construye su propia galaxia personal, donde es fácil pernoctar entre aullidos de postmetal, ("Signals from the outher space"), y reflexiones hacia un espacio que se colisiona con sus astros errantes, con sus luces infinitas ("Lost in space").

Hasta cuando cogen una canción de Standstill, "Porque me llamas a estas horas" para hacerla suya vía remix, la cosa les queda curiosa y cuidada. Todo un punto. "Stars in the desert" es toda una catarata de luminosas bengalas que esparcen confetis de metal en busca de himnos siderales donde aparcar la mirada, donde escrutar razones de la expansión del universo.

Anjélica Sánchez pone su voz en la casí gótica "Stellar", otro de los pilares de un disco que se deja querer, que ondea su dramatismo vital entre oleadas de distorsión, como la magnífica "Boolean" y la para mi gusto la mejor de todo lote, la bien trabajada "Spiders on the Moon".

Lástima que en octubre del año pasado la banda con un concierto de despedida pusiese fin a su viaje espacial. Nos quedamos con sus trabajos (desde aquí recomendamos la escucha de "Back to earth" (2015), y con su buena labor como espeleólogos de lo ignoto.


viernes, 26 de mayo de 2017

DO YOU MAKE THINK. "&Yet &Yet" (2002)


El sello-comuna Constellation fue el hogar donde se dió a conocer Godspeed You Black Emperor! y otros embajadores de lo excéntrico como 1-Speed Bike, Feu Therese o Fly pan am entre otros. Y si todos los parabienes y reconocimientos se lo llevo la banda con uno de los nombres más largos de la historia de los grupos de rock, yo personalmente me quedo con Do You Make Think.

Precisamente porque desde el inicio de su carrera huyeron de divagaciones y concretaron su sonido bien a las claras, ejerciendo un buen postrock lírico, melódico a veces y otras rupturista. "Classic noodlanding" es buena muestra de ello con sus bajones y sus instrumentación sedosa, caliz y ortografia perfecta para ejecutar una potente danza sin simulacros perdedores.

"End of music" es dulcemente reiterativa, con disgresiones guitarreras de esas que suben el ánimo, postrock de altura, levemente catártico, programado para altos vuelos. Si, siempre fueron mis preferidos de Constellation. El inicio de "White light of" es total, con la batería incitando al resto de la banda que se introduce para repicar sacudidas instrumentales donde la trompeta y el saxo tienen hueco para emocionantes divagaciones.

Temas de un largo minutaje para la contemplacion, el esparcimiento, ensimismarme con uno mismo, o poblar las minutos de musico de fondo deseando que se aplaque esa apatía que aparece en días de cansancio. Música terapeutica esta de Do You Make Think. No muy lejos de Tortoise y porque no de Bark Psychosis.

Y como para batir palmas es "Reitschule", la más experimental del lote, zigzag de guitarras, bajo poderoso, silencios que no se acaban, pulsiones al rojo vivo en una especulación intensa y viva. Para terminar, otras dos joyas "Soul and onward" (brillante aqui el violin) y "Anything for now", para rematar el delicioso viaje.

Un viaje que no para, pues en este año acaban de publicar nuevo disco "Stubborn persistent illusions", del que según las criticas, y tras 8 años parados, nos los muestran en perfecta forma. Todo un placer pues Do You Make Think.

martes, 23 de mayo de 2017

THE MONOCHROME SET. "Cosmonaut" (2016)


Es toda una buena noticia, que un grupo como The Monochrome Set, que empezó su andadura a finales de los setenta, a día de hoy tenga todavía tanto que dar y ofrecer, a pesar de los años que han transcurrido desde su nacimiento.

Como guardián de la maquinaría del proyecto, su lider, Bid, sigue como cantante y guitarrista, con su encomiable manera de enfocar el britpop, el pop luminoso con aranceles barrocos. Las dos primeras canciones del disco así lo atestiguan, la que titula el cd y "Suddenly, last autumn".

"Squirrel in a hat"  suena dulcemente setentera, naif, orfebrería fina con los punteos característicos de Bid llevando el tema donde quiere, suspiros de aire limpio, pop de ese que no tiene edad. Que preciosidad es "Put it on the altar", que ritmos que te contagian, que te hacen silbar golondrinas.

Oyendo temas como "Tigress" o "Stick your hand up if you're louche", te das cuenta de la importancia que tuvo The Monochrome Set para que puedan nacer bandas como The Divine Comedy o Pulp.

Radiante suena "Fêlé" como si el tiempo se hubiera tomado un descanso para volver atrás, a la época donde todo era posible, donde cientos de bandas nacidas de las cenizas del punk, idearon otro tipo de revueltas, matizando sonidos, agitando cocteleras sin fin.

The Monochrome Set escuchados en la actualidad son una bonita insolencia; "Monkey suitcase" es un tentempie mañanero, un trago de vitaminas de britpop que dibuja lirios condensados en vapor. Así es el este disco perfecto, pop pluscuamperfecto, un dulce galimatías a disfrutar.


domingo, 21 de mayo de 2017

ENVY. "Insomniac doze" (2006)


Como me gustan Envy. Nadie como los nipones para sacar a relucir la esencia de la tragedia, la dislocación de los corazones mediante dentelladas de guitarras y esa voz del averno que siempre tiene la fuerza suficiente para arrojarnos a campos de soledad y demolición.

"Insomniac doze" fue su cuarto trabajo, y como no, desde que se inicia con "Futher ahead of warp", el disco es un recorrido por la lírica del exceso, construyendo como solo saben hacer ellos, lugares comunes, paisajes donde se detiene el posrtock más intimo y detallista, esperando que salta la alarma, que ruga el dolor para aplaudir lágrimas.

Se te pone el alma en vilo cuando escuchas  maravillas como "Scene" con sus parones íntimos, con sus minutos de calma que de repente dan paso a un grito desgarrado, a la soflama de la tristeza total. Subo el volumen más y más, mientras Tetsuya Fukagawa se desgañita con su garganta asaltado de forma violenta por millones de mariposas.

Todo en Envy es poesía. La poesía de lo rudo que se hace blando mediante bailes de suspiros, pequeños interrogatorios de rabia sin contener que te dejan absorto."Crystallice", otra gema que deja poso, que queman silencios, alboroto de mapas del sentir, cabañas a ras de fuego.

Lo que ha conseguido Envy desde su existencia, es que tanto el seguidor de Mogwai como el del metal menos ortodoxo queden a tomar unas pintas en algún desfiladero con salida a una mar dulcemente tenebroso. Los 15 minutos de "The unknown glow" dan para todo. Para alaridos contenidos, para suaves susurros instrumentales que son como un leve poso, una refriega de suspiros.

"Night in winter" empieza suave, arpegios que van y vienen, el lienzo a medio pintar, la guitarra sofocada mientras la banda en una aparente paz de mentira se prepara para el abordaje de la desolación llegando a la catarsis, a la extrema insolación del corazón. Para terminar "Insomniac doze", "A warm room", el punto perfecto para querer más de Envy.

Toda su discografía es aconsejable. Su ultimo trabajo, comentado por estos lares, "Atheist's cornea" (2015), nos los trajo en plena forma. Ellos a lo suyo, a componer operas de rugidos y cariño, a hechizarte con su potencia brutal, a esparcir lava de postmetal mezclada con pétalos de ansiedad y conmoción. Como me gustan Envy, con sus dramas excesivos, con su hondura nipona, un golpe al cielo, un estallido sin fin....


jueves, 18 de mayo de 2017

TRIANGULO DE AMOR BIZARRO. "El hombre del siglo V" (2007)


Parece mentira que hayan pasado ya 10 años desde la edición de este segundo lp de esta buena banda. Tras el impacto que supuso su primer homónimo disco, "El hombre del siglo V" recoge las maquetas de la banda (con todas las canciones de su trabajo inicial tratadas desde otro prisma) incorporando cuatro canciones inéditas.

Se nota en esta colección el amateurismo de la banda, sus primeros pasos, con un sonido sucio contaminado de melodía, eléctricos e impactantes. "Pantalones abajo marinero" y "El hombre del siglo V", dos de las nuevas, son cabriolas de indie entretenido en el feedback.

"El fantasma de la transición", mi primer contacto que tuve con ellos, es fulgurante y rabiosa, y el ruido es el que se hace con los mandos de "El crimen: como ocurrió y como remediarlo", donde casi parecen Sonic Youth.

Me gustan Triángulo de Amor Bizarro, porque no han tenido rubor ninguno en mezclar shoegazing ("Nosotros honrados barbaros"), con experimentos de pop quebrado ("Isa vs. el partido humanista), pasando por bandazos de electro rock ("Como iluminar una habitación") saliendo siempre airosos por su valentía y arrojo.

Ardientemente caótica suena "El himno de la bala", y "Salud y belleza" y "Ardio la virgen de las cabezas", son las dos piezas en la que más se nota que estamos ante los inicios de la banda. Triángulo de Amor Bizarro, un grupo que poco a poco ha ido cobrando forma, y que tuvo en esta colección de temas una buena manera de empezar hacerse un hueco en nuestros oidos.

martes, 16 de mayo de 2017

COLD PUMAS. "The hanging valley" (2016)


Otra vez vuelvo con Cold Pumas. No hace mucho que caí abrumado al escuchar "Persistent malaise", y ahora, tras oir "The hanging valley", me reafirmo  en lo que escribí en el artículo. Estamos sin duda ante una de las mejores bandas que ha sabido sacar punta al post punk, uniendo hilos con el kraut, y todo con una vitalidad y energía inautidos en los tiempos de medianias que vivimos.

Cuando llevo escuchando un disco cinco días, y una de sus canciones ("Slippery slopes"), me la he puesto en plan random unas 20 veces, es que la cosa pinta bien. Y es que el tema tiene todo para no dejar de hablar de ellos: electricidad, distorsión, sombras y un punto melódico que te rompe y desgarra.

Cold Pumas juegan en su propia liga. Que el batería sea el cantante, dice mucho de la anomaía de un combo que es todo una máquina de urdir calambres. "Open mouth  of dusk" es otro té frio repleto de veneno y ácido para el corazón. Los oigo y me imagino lo que The Sound pudieran haber hecho ahora, si el bueno de Adrian Borland no hubiera decidido acabar con su vida entre los railes de un tren.

"A change of course" es una concatenación de ritmos lineales que navegan entre oscuridades álgidas y "Severed estates" podría nacer perfectamente a finales de los setenta. También Ian Curtis estaría orgulloso de estos chicos.

Como me gustan Cold Pumas. Hacen de la repetición un slogan a su favor, trinchando cadencias, rompiendo cadenas. En  "A human pattern" se suben por las paredes, trafican con las guitarras, viven del drama y tiran confetis cuando pasean por calles que aunque sea de día siempre estarán cerradas a la claridad. "The slump" es la más desquiciante del disco, retadora, aulladora, colosal.

En "The Shapping  of the dream", nos encontramos con otra de esas joyas decadentes, un verso suelto de electricidad con rosas, cadencias postpunk, alergía primaveral. Simplemente maravillosa. Acaban el cd con "Murmur of the heart", otra plegaria de sentimientos exagerados, un pulso de luz indolora, guitarras y guitarras que se mecen y obsesionan, mantra celestial de post punk indómito y total.

Cold Pumas, sin duda mi grupo favorito de las nuevas hornadas de piratas agitadores. Un coctel necesario su arrogancia inmarchita, su furia desatada, el rumor de otras épocas vienen con el eco de sus canciones boomerang devastador.


domingo, 14 de mayo de 2017

EH!. "El sobresalto alpha" (2013)


Bcore, hogar sobretodo de bandas de alto octanaje, de combos de postpunk, posthardcore  y otros menesteres, (Betunizer, Nueva Vulcano, Zeidun, etc,etc), también quiere que otros sonidos se tejan en su maraña de luces y distorsión.

Eh!, es lo más parecido por aquí que se se pueda parecer a Tortoise, o al John Zorn menos bruto. La banda, con dos discos en sus mochila, los interesantes, "36 de 48" (2009) y "La fase del sueño intratable" (2011), construyó este artificio de fuego fatuo instrumental de gozo seguro desde la primera canción, la envolvente "Una porción del cálido sur", hasta su fin con la impactante "Perdóname la vida".

En medio, media hora larga de jazz con requiebros  siderales ("Nuestro coto privado de caza"), o abisales sonidos de sombras y misterio ("308c"). Elías Egido, ex-Standstill, es el culpable de este sonido tan auténtico, con cierto toque progresivo, galvánico y bellamente imprudente.

"Sexy pelo" empieza con un arreón de guitarra,  para continuar en una minimal sintaxis avasalladora. repleta de laberintos sonoros. Una pasada. Luego viene "Malditos por cobardes",  colorista, una fiesta de cine negro, un corriente tórrida que bate palmas.

El disco pasa visto y no visto, todo reluce, la banda se ajusta los machos y suena a festival, a proezas oscuras ("Matemáticas morales"), y a hecatombes rítmicas como la rutilante "Un año entero", con la guitarra llevando con su arpegios la batuta de un gran tema.

Donde más se parecen a Tortoise en "Bombones y vinilos" para casi terminar el cd con "Circuito de violencia", la más ruidosa y extravagante del disco. De momento no hay noticias del grupo, esperamos que Bcore nos regale una pronta noticia suya. Al no haber hallado ningún clip por la red del disco que critico,  os dejo una canción de su primer largo "36 de 48".  A disfrutar toca.


viernes, 12 de mayo de 2017

AUSTRALIAN BLONDE & STEVE WYNN. "Momento" (2000)


Por una parte los asturianos, uno de los muchos causantes que tuvo la revitalización de la música independiente de nuestro país, y por otra, el alma de The Dream Sindycate,  Steve Wynn. De tal colisión es imposible que nazca algo malo, sin vida, y "Momento" fue todo un festival de sonoridades que acarician, de hipérboles del querer.

Desde que se  inicia el pistoletazo con "Suddenly" y su acaramelado dulzor, te ves invitado a este viaje por las esencias del viejo rock, ese al que Wynn nos tiene acostumbrados, acompañado por una retahíla de músicos que le ponen la cosa fácil. "King of riverside park" es una melódica incursión en la tradición de la música americana, y en "The last one standing" se destapan con una burrada de esas que se te queda en el regazo de tus silbidos.

"Undernearth the radar" alardea de ciertos aireas funks que la van de maravilla para en "On the town", recrear una especie de canción infantil, piano sin cola, aspamientos, luminosos carteles de esparcimiento.

"OTB" es country mutante, y en "Black is black" versión de Los Bravos, con trombón incluido y cierto aire de club donde  se dejan llevar por la maravillosa heterodoxia. Terminamos el goce con "Sometime before i die" otro disparo de NRA, como si en tiempo no hubiera pasado.

Buen disco de buenos artistas, un pacto sin palabras para la supervivencia de las viejas formas de amarrar el rock. Disfrutable y despues del tiempo pasado, actual.


miércoles, 10 de mayo de 2017

EXQUIRLA. "Para quienes aun viven" (2017)


Hay vida tras "Omega" de Morente, aunque este "Para quienes aun vive", nacido de la explosión nuclear de Toundra y El Niño de Elche, juega en otra liga, tienes unos parámetros bien definidos, para formar una unidad propia, autónoma, recogiendo el basalto guitarrero de postrock, de Toundra, junto la heterodoxia de un cantaor que ya demostro en "Voces del extremo" que lo suyo no es floritura y si puro arte.

Tomando las palabras del libro de Enrique Falcón, "La marcha de los 150.000.000", los dos primeros temas del disco "Canción de E" y "Destruidnos juntos", son la primera parada en este pedazo de disco, atrevido, osado, que a veces se parece a Explosions in the Sky por sus bajadas y sus subidas, cócteles bien urdidos de una bebida que atrapa, que convulsiona, que te deja reo de un huracán eléctrico y flamenco.

Donde se ve de una forma más acentuada esta perfecta mixtura de estilos es en "Hijos de la rabia", donde las reflexiones instrumentales de Toundra van tejiendo poco a poco una telaraña para que Francisco Contreras urda sus fraseos de rebelión y antisometimento, para en la mitad del tema todo ralentizarse, como en una catarsis contenida, donde los pelos se te ponen de punta, caligrafía armónica perfecta, susurros que denotan martirio, elegancia, potencia, gritos, más gritos en una noche dentellada, donde en los cristales el eco de las guitarras dibuja un puño de ira, un volcán a punto de hacer historia, los goznes de la subversión.

En el "El grito del padre" les basta 8 versos para dislocar conciencias, ruleta que se prende del cielo, arma cargada de fuego invencibles, calorias de post-metal y quejios, música  que prende corazones, que exhorta caos y demolicion. "Contigo" es breve y tierna,  un remanso de paz endemoniada, Triana cabalgando a lomos de la excentricidad, sabana al viento, el oleaje del sentir extremo.

La mejor del lote para el que escribe es "Un hombre", con ese inicio de postrock, alertagado, casi como un guiño a Mogwai, despacito, despacito, no vaya a ser que venga la tormenta y tome al asalto el reino de los sueños. Poco a poco se despereza, mohínes y arreones, surcando travesías desiertas, la hora de la ansiedad, para terminar épica entre cuchillas de flores y galimatías avasallador.

"Europa muda", pone el ocaso, la pica, a un disco que hay que tomarlo con grandes dosis de ansiedad, de deseos y turbulencias, decálogo de espejismo, bahido inflamable de una colision de un combo y un cantaor que ya están elaborando el sonido para los años que quedan por venir.

domingo, 7 de mayo de 2017

ARTO LINDSAY. "Invoke" (2002)


La carrera de Arto Lindsay no ha podido ser más fructífera. De ser uno de los baluartes de las no wave a finales de los 70 con sus recomendables DNA a labrarse una carrera de la cual no hay discos malos,   teniendo a este "Invoke" como uno de los puntos fuertes de sus discografía.

Siempre con su particular forma de tocar la guitarra, (rasgueos y golpes como eje principal de su sonido), Lindsay en este pedazo de disco, desde las dos iniciales "Illuminated" y "Predigo" se echa a la mar para pescar sonoridades angulosas, calamares de ritmos disonantes.

Teniendo a Brasil como punto principal donde orientar la brújula, "Invoke" es todo un paradigma, un lienzo orfebre de elocuencia y mil sabores. Sentarse en el sillón y dejarse llevar por lo sonidos atípicos de este mentor de la no wave.

"Ultra privileged" es tiernamente maravillosa, y la que titula el álbum es una mezcolanza de ritmos atribulados, saudades brasileñas para gozar entre susurros y calor eterno. El pop destructurado aparece con contornos de vaho en "In the city that reads", para en "Delegada" caer de golpe de nuevo en la bossa más dulce y venenosa que te puedas encontrar.

"Uma" suena a improvisación, y "Clemency" es una atribulado paseo por una samba marciana que te deja loco, patidifuso. Para terminar "Beija-me", otro cóctel de sonidos brasileiros, un racimo de turgencia, de calor, de colapso total. Gran artista Lindsay, Uno de esos tipos que sabemos que nunca nos defraudará.



jueves, 4 de mayo de 2017

DROP NINETEENS. "Delaware" (1992)


Qué efímera fue la vida de ese grupo de Boston, y que buenas canciones que dejaran en su escueta discografia formada tan solo por dos discos. La verdad es que no tuvieron demasiada fortuna. En los 90, los parabienes del shoegazing se lo llevaron My Bloody Valentine, Slowvide, Ride y otras muchos grupos que al albur de la explosión musical que se vivía tuvieron su momento de gloria.

Drop Nineteens eran tan fecundos e imaginativos como ellos. Tan solo escuchando la radiante y atmosferica "Ease it halen", te das cuenta de la enorme munición emocional que atesoraban, con feedback cristalizando volutas de electricidad, racimos de pop energético, sombras ralladas de luz.

"Winona" es todo un hit de esos que no te cansas de volver a escuchar aunque el paso del tiempo parece que todo limita y detiene. La canción tiene todo para convertir a Drop Nineteens en un grupo grande. Melodía, explosiones controladas de ruido, rubor y bisoñez juvenil.

No me extraña que en los EEUU no tuvieron mucho éxito. Fue en Inglaterra donde supieron encontrar un pequeño hueco para hacerse oir, un lugar donde radiar asperezas, donde poner sus melodías de andar por casa para los dolidos jóvenes que ansiaban rayos eléctricos contra el dolor ("Kick the tragedy").

Volver en este 2017 a escuchar "Baby wonder's gone" es todo una delicia, un caramelo de esos que ofrecen largos momentos de dulzura agria, de sueños de vaho en penínsulas de arrobamiento. La más ruidosa de "Delaware", "Reberrymemberer" es todo un colapso de caos, una amalgama de espejos rotos y divanes por pensar.

Luego te quedas absorto con "Angel" o con el himno de "My aquarium", acústica hasta el doler. Drop Nineteens, grupo a recuperar, para flipar de un bonito viaje atemporal hacia un lugar en el ayer donde todo era posible. Shoegazing de alta calidad inflamatoria.